Una universidad pública también se mide por la forma en que atiende a su gente.
Por el aula, claro. Por la investigación. Por sus egresados. Por sus laboratorios.
Pero también por sus consultorios, sus espacios de servicio, sus programas comunitarios y su capacidad para mirar de frente a quienes necesitan apoyo.
Por eso importa la nueva sede del Centro Operativo Multidisciplinario de Atención y Servicio Social de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
El COMASS tendrá un espacio renovado, moderno y más digno en Ciudad Victoria, en el edificio ubicado en el 19 Mier y Terán, esquina con Bernardo Gutiérrez de Lara.
El rector Dámaso Anaya Alvarado y su esposa, la licenciada Isolda Rendón de Anaya, presidenta honoraria de Familia UAT, supervisaron los trabajos de remodelación integral del inmueble.
La imagen tiene sentido.
Porque el proyecto habla de una Universidad que quiere servir mejor. No desde la buena intención, sino desde la infraestructura concreta.
Consultorios. Aulas. Sanitarios. Talleres. Cocina. Áreas de atención ciudadana.
Espacios pensados para recibir personas, escuchar necesidades y ofrecer servicios con orden, limpieza y respeto.
Eso también es humanismo.
La licenciada Isolda Rendón lo resumió bien al hablar de un proyecto con profundo sentido humano, orientado a brindar la atención digna que merece la comunidad.
La palabra digna es la clave.
Durante años, muchas instituciones públicas han cometido el error de pensar que la asistencia social puede darse en cualquier lugar, de cualquier forma, con cualquier mobiliario y bajo cualquier condición.
Pero quien llega a pedir ayuda también merece comodidad. También merece privacidad. También merece buen trato.
También merece encontrar una puerta abierta y un espacio decente.
Ahí está el valor de esta remodelación.
El COMASS atiende actualmente a más de 4 mil 656 beneficiarios. Esa cifra permite dimensionar el impacto del programa. No hablamos de una oficina decorativa. Hablamos de un centro que tiene contacto directo con miles de personas.
Sus servicios seguirán siendo gratuitos. Medicina general. Enfermería. Odontología. Nutrición. Psicología. Asesoría jurídica.
Además, se mantendrán esquemas de bienestar para adultos mayores, como el Club de la Edad de Oro, y la participación de estudiantes que realizan servicio social en apoyo a sectores vulnerables.
Ese modelo tiene una virtud doble. Ayuda a la comunidad y forma a los estudiantes.
Les permite entender que el conocimiento universitario debe tocar la vida real. Que la medicina, la odontología, la nutrición, la psicología, el derecho y el trabajo social adquieren otro sentido cuando se ponen frente a personas con necesidades concretas.
Una universidad forma mejor cuando enseña a servir.
Dámaso Anaya ha insistido en que la UAT debe ser un actor clave en la resolución de problemáticas reales del estado. La modernización del COMASS va en esa dirección.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas no puede quedarse encerrada en sus campus.
Tiene que salir. Tiene que escuchar. Tiene que acompañar. Tiene que poner su capacidad académica, técnica y humana al servicio de la sociedad tamaulipeca.
En este caso, además, hay una lectura importante sobre Familia UAT.
El trabajo de Isolda Rendón de Anaya al frente de esta estructura universitaria ha permitido reforzar una agenda sensible: atención social, acompañamiento comunitario, inclusión, bienestar y cercanía con quienes muchas veces requieren orientación básica para resolver problemas cotidianos.
Eso importa.
Porque en una ciudad como Victoria, y en un estado con tantas brechas sociales, los servicios gratuitos de una institución pública pueden marcar diferencia en una familia.
Una consulta médica oportuna. Una revisión dental. Una orientación nutricional. Una sesión psicológica. Una asesoría jurídica. Una actividad para adultos mayores. Una intervención de estudiantes acompañados por profesionales.
Todo eso suma.
Y cuando se ofrece en un espacio adecuado, suma mejor.
La remodelación del COMASS también envía un mensaje hacia dentro de la UAT.
La Universidad está cuidando la cara que ofrece a su propia comunidad y a la sociedad. Está entendiendo que la calidad institucional se nota en los grandes proyectos, pero también en el pasillo limpio, el consultorio funcional, el baño digno, el aula habilitada y la atención bien organizada.
Lo público debe ser bueno. Lo gratuito debe ser digno. Lo universitario debe ser útil. Esa es una buena ruta.
El rector Dámaso Anaya y Familia UAT están colocando el servicio social universitario en un lugar más visible. La nueva sede del COMASS puede convertirse en un punto de encuentro entre la academia y la comunidad, entre los estudiantes y la realidad social, entre el conocimiento y las necesidades de la población.
Hay proyectos que se anuncian con mucho ruido y poca sustancia.
Este tiene una virtud sencilla: se entiende rápido.
Un espacio mejor para atender mejor.
Así de claro.
La UAT está modernizando un centro que ya atiende a miles de personas y que puede crecer como modelo de servicio universitario con rostro humano.
Y eso, en tiempos donde muchas instituciones se acostumbran a mirar desde lejos, vale la pena reconocerlo.
Dámaso Anaya está empujando una Universidad Autónoma de Tamaulipas más cercana, más útil y más consciente de su responsabilidad pública.
Familia UAT le está dando cuerpo humano a esa visión.
El COMASS será una prueba cotidiana de esa apuesta.
Porque al final, una universidad pública también transforma cuando abre una puerta, escucha una necesidad y atiende con dignidad.
Pues eso.