El rector recibe el respaldo del gobernador

Mientras muchas instituciones públicas se conforman con sobrevivir presupuestalmente, la Universidad Autónoma de Tamaulipas está jugando en otra liga: la de modernizar, expandir y pensar el futuro con cabeza fría y pasos firmes.

Que el gobernador Américo Villarreal recorra el Rastro Tipo Inspección Federal de la Facultad de Veterinaria no es un acto protocolario más; es la constatación de que la infraestructura universitaria hoy sí se transforma en motor productivo. Y ahí, acompañando cada paso, está el rector Dámaso Anaya, empujando una universidad que no se queda en aulas, sino que se mete de lleno al desarrollo regional.

La modernización del rastro no es solo acero nuevo y cámaras de empaque relucientes. Es valor agregado para ganaderos, es cadena productiva más eficiente y es estudiantes formándose en condiciones reales de primer nivel.

Cuando el rector Dámaso Anaya agradece el respaldo estatal, lo que en realidad está mostrando es una visión de universidad útil, conectada con el campo, con la economía y con los sectores que sostienen buena parte de Tamaulipas. Eso es política pública educativa bien entendida.

Pero mientras una mano fortalece infraestructura productiva, la otra abre puertas educativas que antes estaban cerradas para miles.

La prepa virtual de la UAT es, sin exagerar, una de las apuestas sociales más inteligentes de los últimos años. Adultos que no pudieron terminar sus estudios, jóvenes de zonas alejadas, personas con horarios imposibles ahora podrán obtener su certificado oficial sin moverse de su comunidad.

Otra vez, el rector Dámaso Anaya entendiendo que cobertura no es discurso: es tecnología al servicio de la igualdad de oportunidades.

Y si alguien piensa que la universidad solo crece en edificios y matrículas, que se asome al frente digital.

La Semana de Ciberseguridad no fue un evento de moda tech, sino una lección de futuro. Ética digital, inteligencia artificial, protección de datos y derechos humanos puestos en el centro del debate universitario.

Que la UAT sea pionera en certificaciones internacionales y formación especializada habla de una rectoría que no improvisa: planea, invierte y forma capital humano para los nuevos riesgos del siglo XXI.

Finalmente, lo que amarra todo este rompecabezas es la forma en que se gobierna la institución.

La reunión del Colegio de Directores dejó claro que aquí no se navega por ocurrencias. Planeación estratégica, procesos certificados, cultura de calidad, infraestructura en expansión y programas académicos fortalecidos.

Sumemos a eso el impulso a la enfermería con congresos internacionales, nueva infraestructura deportiva y tecnológica, movilidad institucional y formación humanista, y el resultado es evidente: una universidad que crece con orden, impacto social y rumbo claro.

En resumen:

La UAT moderniza sectores productivos.
La UAT abre educación donde antes no llegaba.
La UAT se adelanta en tecnología y ética digital.
La UAT planea, evalúa y mejora continuamente.

Y en el centro de ese movimiento hay un nombre que se repite por razones claras: Dámaso Anaya.

No como figura decorativa, sino como rector que está convirtiendo a la universidad en palanca real de desarrollo para Tamaulipas.

Mientras algunos solo administran crisis, aquí se está construyendo futuro.