La UAT también está formando país

La Universidad Autónoma de Tamaulipas otorgará el doctorado honoris causa al doctor David Kershenobich Stalnikowitz, secretario de Salud de México.

Es una decisión de alto peso académico.

No se trata de una cortesía institucional ni de una medalla entregada para llenar una vitrina. El doctorado honoris causa es el mayor reconocimiento que concede una universidad. Y cuando una institución pública decide entregarlo, también está diciendo algo sobre sí misma: qué trayectorias admira, qué valores reconoce y qué tipo de conocimiento quiere poner como ejemplo ante su comunidad.

En este caso, la UAT, bajo la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado, decidió reconocer a un médico con trayectoria académica, científica y humana. Un especialista formado en la UNAM y en la Universidad de Londres, investigador emérito, pionero en estudios sobre hepatitis C y fibrosis hepática, con más de quinientas publicaciones científicas.

No es poca cosa.

En tiempos donde el prestigio suele confundirse con seguidores, reflectores o cargos públicos, la Universidad pone el acento donde debe estar: en el conocimiento, la investigación, la salud pública y la formación científica.

Eso habla bien de la UAT.

Y también habla bien del momento que vive la Universidad.

Porque en la misma sesión de la Asamblea Universitaria no solo se aprobó este reconocimiento. También se avaló la actualización del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia en Razón de Género, la creación del Plan “Correcaminos para la Paz 2026”, el Plan Institucional para la Atención de la Salud Mental Universitaria y nuevas carreras vinculadas a informática, inteligencia artificial, gestión y analítica de datos.

Ahí hay una ruta.

La UAT no está administrando únicamente el calendario escolar. Está tocando temas de fondo: salud mental, derechos universitarios, violencia de género, inteligencia artificial, formación tecnológica y reconocimiento científico.

Esa es una universidad que intenta leer su tiempo.

Y leer el tiempo, en una institución pública, no es cualquier cosa. Hay oficinas que todavía creen que el futuro es cambiarle el color al logotipo y ponerle “innovación” a una lona. La UAT parece estar entendiendo que innovar no es decorar discursos, sino tomar decisiones.

Dámaso Anaya ha insistido en una universidad humanista, moderna y vinculada con la sociedad. La frase puede sonar amplia, incluso ceremonial. Pero empieza a tomar forma cuando se traduce en hechos concretos.

Por ejemplo: impulsar el talento matemático desde edades tempranas.

Tres niños tamaulipecos obtuvieron medallas en la Olimpiada Nacional de Matemáticas con asesoría y respaldo académico de la UAT. Jonathan Rigal González, de Nuevo Laredo, ganó plata; Andrea Vicencio Espinoza, de Valle Hermoso, y Luis Uriel Reyna de la Cruz, de Matamoros, obtuvieron bronce.

Ese resultado importa más de lo que parece.

Porque una universidad pública no debe esperar a que el talento llegue ya formado a sus aulas. También puede salir a buscarlo, acompañarlo y proyectarlo desde la infancia.

Un niño que gana una medalla nacional de matemáticas no solo resuelve problemas. Se descubre capaz.

Y cuando una institución como la UAT está detrás, asesorando, organizando y empujando ese proceso, el mensaje es poderoso: el talento tamaulipeco existe, pero necesita estructura, método y respaldo.

Eso es sembrar futuro.

También en el deporte la Universidad está mostrando presencia. Los equipos varonil y femenil de fútbol de la UAT clasificaron a la Copa Escolar de Educación Superior 2026, conocida como el Mundialito Universitario. Competirán entre las mejores instituciones del país.

No es solo una nota deportiva.

Es formación integral.

Una universidad que entiende a sus estudiantes no puede verlos solo como matrículas, expedientes o promedios. Son jóvenes que también se forman en la cancha, en la disciplina, en la convivencia, en la derrota, en la competencia y en el orgullo de representar a su institución.

Los Correcaminos no solo llevan un uniforme. Llevan una identidad.

Y esa identidad se fortalece cuando la Universidad impulsa el deporte con seriedad, no como adorno de ceremonia ni como relleno de boletín.

A esto se suma el encuentro de Dámaso Anaya con Líderes Juaristas de México, una organización con presencia nacional que promueve participación ciudadana, educación, desarrollo social y formación de liderazgos.

También ahí hay una señal.

La UAT está abriendo puertas.

Y una universidad de puertas abiertas siempre será más fuerte que una universidad encerrada en su propio eco. Vincularse con organizaciones sociales, impulsar liderazgos juveniles y promover pensamiento crítico no son tareas menores. Son parte de la vida universitaria cuando se entiende la educación como algo más amplio que aprobar materias.

Porque formar profesionistas es importante.
Pero formar ciudadanos también lo es.

Ese es el punto de fondo.

La UAT de Dámaso Anaya está moviéndose en varias pistas al mismo tiempo: reconoce la excelencia científica, actualiza sus marcos institucionales, atiende la salud mental, impulsa nuevas carreras tecnológicas, acompaña talento infantil, fortalece el deporte universitario y abre espacios de colaboración social.

No son hechos aislados.

Son piezas de una misma idea: hacer de la Universidad Autónoma de Tamaulipas una institución más útil, más moderna y más cercana a las necesidades reales del estado.

Ese es el tipo de universidad que Tamaulipas necesita.

Una que forme médicos, ingenieros, abogados, docentes, científicos, deportistas y ciudadanos.
Una que reconozca el conocimiento.
Una que proteja a su comunidad.
Una que apueste por la niñez.
Una que mire hacia la inteligencia artificial sin olvidarse de la salud mental.
Una que sepa competir en el aula, en el laboratorio y en la cancha.

Dámaso Anaya tiene ante sí una oportunidad grande: consolidar a la UAT como una institución que no solo acompaña el desarrollo de Tamaulipas, sino que ayuda a conducirlo.

Porque una universidad pública, cuando funciona, no solo cambia vidas individuales.

También cambia el rumbo de una sociedad.

 

Pues eso.