Papás chiflados

La toma de planteles escolares se ha convertido en una constante durante los últimos meses. Casi a diario nos enteramos de que grupos de padres de familia obligan a la suspensión de clases bajo el más mínimo pretexto.

Tal cual papás chiflados, cierran las escuelas, bien porque les quitaron a un maestro “que es muy bueno”; porque tienen sospechas de malos manejos financieros por parte del director, o bien porque alguna maestra le grito feo a uno de sus alumnos. El motivo es lo de menos.

El asunto está en que la recurrencia de ese tipo de acciones comienza a entrar en el terreno de lo intolerable. Pareciera que, ante la inacción de la autoridad estatal, que se mantiene como testigo mudo de las protestas y de los mismos conflictos que las generan, se comienza a dar una especie de imitación de conducta.

Como los que cierran las escuelas ven que no hay consecuencias, surgen otros que los imitan.

Evidentemente las consecuencias las enfrentan los estudiantes, primero porque se quedan sin clases y segundo porque aprenden que pataleando, presionando o cerrando escuelas, aunque no les asista la razón, pueden lograr lo que quieran.

Tan solo durante la reciente semana, hubo protestas en la escuela primaria “Melchor Ocampo”, del ejido Loma Alta. Los padres de familia se quejan de malos manejos financieros por parte de la directora y la mesa directiva de padres de familia.

En la preparatoria federalizada número dos,  al menos diez maestros hicieron pública una acusación de corrupción contra el director. Antes, en una escuela primaria de la colonia “Miguel Alemán”, una veintena de padres de familia impidieron las clases para exigir el regreso de un maestro que fue cambiado de adscripción.

Este jueves pasado, en un “Jardín de Niños”, los papás armaron una protesta contra Cecilia Robles, una dirigente sindical, a quien acusan de manipular la asignación de plazas.

Pero de todo ello, hay un solo responsable: la Secretaría de Educación de Tamaulipas.

Por un lado, su culpabilidad es evidente desde el momento en que los conflictos se repiten a diario. Si hubiera orden hacia el interior de los planteles escolares no deberían darse ese tipo de protestas. Por lo menos no deberían detonar en cierre de las escuelas.

Esperemos que las cosas cambien a partir del uno de octubre. Que quienes llegan se apliquen más en ese tema. Por lo menos, si en verdad se quiere mejorar la educación que reciben los tamaulipecos.

EL RESTO

AHORA resulta que el Poder Legislativo está operando en un edificio ajeno porque no esta escriturado a su nombre.

De acuerdo a la versión del diputado electo del PAN y próximo presidente de la Junta de Coordinación Política, Carlos García González, “aparentemente el inmueble aparece escriturado a nombre del Poder Ejecutivo”.

El matamorense asegura que los actuales diputados buscarán corregir esa irregularidad pero si no lo logran deberá ser una prioridad de la siguiente legislatura.

La pregunta es: ¿se trata de un descuido oficial o hay algo atrás de esa ausencia de escrituración?

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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