Levantemos la voz

La temporada de huracanes recién acaba de iniciar y ya las lluvias nos pegaron las primeras zarandeadas, dejando al descubierto, con sus inundaciones,  los puntos frágiles de las principales ciudades tamaulipecas.

Pero eso no es lo grave. Lo verdaderamente grave es el desdén o apatía oficial que durante años han mostrado los tres órdenes de Gobierno, para inyectarle recursos a la solución del problema.

Todo es un círculo que se repite cada año. Incluso ésta misma colaboración es parte de esa reiteración porque cada temporada ciclónica insistimos en el tema mientras que de parte del Gobierno hacen lo propio simulando sordera y ceguera.

Y le digo que es una reiteración porque solo cuando ocurren inundaciones es cuando las autoridades se acuerdan de que tienen pendiente la rehabilitación y ampliación de la red de drenes pluviales de las ciudades, para evitar que decenas o cientos de familias pierdan su patrimonio y pongan en riesgo su vida.

Solo hasta que la tragedia está presente se da la reacción gubernamental. Pero se da solo para repetir el discurso de siempre, en el que se promete “que para el siguiente año las inundaciones ya no ocurrirán”.

Pero cuando el ciclo da vuelta, nos damos cuenta de la falsedad oficial.
¿Qué podemos hacer como ciudadanos? Creo que no estaría nada mal que quienes sean los más afectados directamente por las inundaciones, comiencen a levantar la voz para exigirle al Gobierno que cumpla con su parte.

No sería mala idea recurrir a las marchas y plantones para exigirle solución, no solamente al problema de inundaciones,  sino a todo aquella situación  que nos aqueje como sociedad y para el cual no hay respuesta pronta de la autoridad.

Ya nos dimos cuenta de que si nos quedamos a esperar a que el Gobierno haga la tarea voluntariamente, tendrá que ser sentados porque parados nos vamos a cansar. La evidencia es clara: desde hace más de diez años las administraciones federales, estatales y municipales vienen ofreciendo solución y el problema persiste.

Ojalá y me equivoque, pero le aseguro que si nos pega un huracán con todas sus implicaciones, lo primero que escucharemos será una nueva promesa de que “para el año próximo esto no se repetirá”.

Por eso, le insisto en la necesidad de que asumamos como sociedad un papel más protagónico. Ahora que precisamente estamos en la víspera de la renovación de los Gobiernos, es el momento propicio para que dejemos constancia de que el poder de mando es del ciudadano y el que obedece es el gobernante.

Hagamos lo necesario para que ese rol entre sociedad y gobierno lo entiendan quienes van a asumir el poder a partir del uno de octubre próximo. Que se conscienticen de que son ejecutores de los mandatos de la sociedad.

¿No cree usted?

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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