10 remedios caseros para aliviar las quemaduras de sol

1: Toma un baño.
Añadir unas cucharadas colmadas de bicarbonato de sodio al agua fresca del baño constituye un remedio calmante para las quemaduras solares. Toma este baño durante 15 o 20 minutos, si permaneces en remojo por más tiempo corres el riego de resecar mucho tu piel. Una vez que hayas salido de la bañera, evita secarte con una toalla, en su lugar deja que el aire te seque y no te limpies los restos de bicarbonato de sodio.

2: Utiliza la savia del aloe vera.
El jugo que desprenden las hojas del aloe vera o sábila es un remedio maravilloso para curar cualquier tipo de quemaduras en la piel, en especial, aquellas que surgen como consecuencia de una insolación. Este gel natural hace que los vasos sanguíneos se contraigan. Por suerte, esta planta curativa es muy fácil de adquirir. Para usarla, solo tienes que hacer un corte y aplicar el gel directamente sobre la quemadura, entre cinco y seis veces al día, durante varios días.



3: Aplica una compresa fría.
Otro remedio consiste en sumergir una toalla pequeña en agua fría y aplicarla directamente en las áreas quemadas durante varios minutos, remojando la toalla nuevamente cada unos segundos. Tenga presente que no se debe aplicar hielo o una bolsa de hielo sobre la piel quemada por el sol. Aplique esta compresa varias veces durante el día, según sea necesario para aliviar el malestar. También puede agregarle al agua un ingrediente calmante, como el bicarbonato de sodio o harina de avena.

4: Bebe agua.
Cuando sufrimos de insolación, no solo la piel sufre de quemaduras, sino que nuestro cuerpo se deshidrata. Por tanto, asegúrate de reponer líquidos bebiendo mucha agua, a medida que las lesiones se curan. Estar bien hidratado ayuda a lograr una recuperación más rápida. Una señal de buena hidratación es cuando la orina luce casi transparente.

5: Prepara un baño de tina.
Caer en una tina de agua bien fresca es una buena manera de enfriar las quemaduras y aliviar la insolación, sobre todo si las quemaduras son extensas o están en una zona de difícil acceso, como la espalda. En estos casos, evita el uso de jabón, porque puede irritar y secar más la piel. Si es necesario utilizar uno, que sea preferiblemente suave, como los de la marca Dove, y enjuague bien al terminar.




6: Hidrata tu piel.
La insolación no solo reseca y daña la superficie de la piel, también afecta a las células y los vasos sanguíneos, ocasionándoles gran pérdida de humedad. Los baños y compresas frías pueden hacer que te sientas mejor, pero también pueden llegar a afectar la humedad de la piel lesionada resecándola más. Para evitar tales consecuencias, aplica una crema hidratante inmediatamente después del baño. De ser posible, coloca la crema hidratante en el refrigerador antes de usarla.

7: Utiliza una mascarilla a base de patatas.
La patata o papa es conocida en todo el mundo como un calmante maravilloso para el dolor. Toma dos patatas lavadas, córtalas en trozos pequeños y colócalas en una licuadora o procesador de alimentos. Licúalas hasta que las patatas estén en forma líquida. Debes añadir agua si la mascarilla luce demasiado seca. Aplícala en las áreas quemadas, espera hasta que se haya secado y luego toma una ducha fría.