El efímero regreso de Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa fue lo mejor que le pudo pasar a la presidenta.
Un escándalo que amenazaba abrir otra crisis con Estados Unidos terminó convirtiéndose en su mejor demostración de poder.
Este episodio permitió ver la operación política de Claudia Sheinbaum, como presidenta de México y como jefa política de Morena.
Salió fortalecida en todos sus frentes. Frente a Washington, ante la oposición y sobre todo, ante las tribus de Morena.
Y lo hizo en el momento justo.
Frente a Estados Unidos por las negociaciones comerciales y las presiones intervencionistas.
Frente a Morena por la designación de candidaturas.
Y frente a la oposición porque le permitió tomar distancia de Rocha Moya.
Todo esto a ocho días de que rinda su segundo informe de gobierno frente al país.
Así que lo que parecía un golpe en contra de su gobierno y de su autoridad provocó el efecto contrario.
Esto no quiere decir que los problemas ya se resolvieron o que no aparecerán nuevos obstáculos.
Quiere decir que la presidenta ya demostró que puede enfrentarlos y que no le temblará la mano para ejercer su investidura.
El mensaje que compartió Claudia Sheinbaum tras el regreso de Rocha Moya no llevaba un solo destinatario.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder.”
Alude a Rocha Moya, pero también es un mensaje para su partido. Para los aspirantes contagiados de la fiebre electoral. Para los funcionarios que buscan eternizarse en sus cargos.
A ellos les recordó el peso de la investidura presidencial: “Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación.”
El adagio que ve una oportunidad en cada crisis se cumplió. Sheinbaum aprovechó un escándalo para contener la ofensiva contra su presidencia desde tres frentes distintos y en un plazo de 24 horas.
El saldo político de este episodio lo podremos ver claramente cuando se definan los candidatos de Morena para las 17 gubernaturas que estarán en juego el próximo año. Lo mismo con las diputaciones federales.
Las gubernaturas representan una bolsa de recursos. El poder legislativo es clave para la estabilidad política en el segundo tramo del sexenio.
La buena noticia es que faltan pocos días. El Comité Nacional de Elecciones de Morena anticipó que será esta semana cuando inicie el análisis de los perfiles de los aspirantes.
En Tamaulipas se espera que esto ocurra en septiembre. Cuando menos en las diputaciones federales.
En los temas bilaterales, es claro que México está en una mejor situación que Canadá frente a los Estados Unidos. La resolución de este episodio refuerza la cooperación y las vías diplomáticas como el mejor camino para obtener resultados.
Sería inocente pensar que Claudia Sheinbaum no enfrentará más obstáculos, pero también sería negligente no darse cuenta que la presidenta acaba de superar el que era considerado el más difícil.
A partir de ahora muchos dentro de Morena estarán pensando en si vale la pena o no convertirse en un segundo Rocha Moya.
Y tras lo ocurrido, lo más sensato es pensar que no lo vale.
Pues eso.