La imagen más fuerte de la gira presidencial por Tamaulipas ocurrió el sábado, lejos del protocolo.
—¡Fuera! ¡Fuera! —gritaba un hombre contenido por la valla de seguridad que daba paso a la presidenta Claudia Sheinbaum y al gobernador Américo Villarreal. Caminaban al acceso del nuevo Hospital del ISSSTE en Tampico.
Al escuchar los reclamos, Sheinbaum se detuvo y dio media vuelta. Todo su equipo se congeló. No sabían qué estaba pasando.
La presidenta volvió y se dirigió hasta el cordón de seguridad fuertemente resguardado por militares y personal de la ayudantía.
Sheinbaum primero hizo un gesto con la mano hacia donde se escuchaban los gritos. Quería que se acercaran.
Nadie se movió.
La presidenta, en tono relajado, dijo hacia el grupo de personas: —Ven, ven.
—¿Quién gritó fuera?—preguntó después. No era reclamo. Buscaba a su interlocutor.
Los gritos se dejaron de escuchar. Después de unos segundos el hombre que reclamaba reaccionó y poco a poco avanzó hasta llegar frente a ella.
—Sí, presidenta. Fuera.
—¿Por qué gritaste “fuera”? —preguntó Sheinbaum.
—Porque no queremos que simulen justicia inculpando a una niña…
—¿Qué niña?
—De Danna. De Danna Yannina. No queremos…
—A ver, escúchame. Voy a recibir a los papás de Danna Yannina…
—¿Los va a recibir, señora presidenta?
—Sí, los voy a recibir, los voy a ver.
—¿Los va escuchar señora Presidenta? No queremos injusticia en Tamaulipas.
—Por eso. Escúchame. Voy a escuchar a los papás.
—Se lo agradecemos, señora presidenta. Gracias.
La visita de Sheinbaum fue una gira de beneficios, de entrega de obras, pero también de contacto con la gente. Sin intermediarios.
En Reynosa y Matamoros entregó 80 casas. No lo hizo desde el templete. Acompañó a las familias de Puerta Grande y Las Alamedas. Entró con ellas por primera vez a su sala. Conoció su cocina. Compartió su alegría y recibió sus abrazos.
La meta estatal es construir 83 mil viviendas y 52 mil ya fueron contratadas, avance que coloca a Tamaulipas en segundo lugar nacional.
Lo recordó Sheinbaum satisfecha: “Hace cuatro meses vine a poner la primera piedra”. Eso fue lo que tardaron en construirse las primeras 30 casas en Matamoros.
En su visita a Victoria se trasladó a la presa Vicente Guerrero para supervisar la planta potabilizadora.
Esta planta es la que alimentará a la primera y segunda líneas del acueducto. La obra va a terminar con la escasez de agua en la capital. Sin cortes. Sin tandeos. Sin pipas ni tinacos.
La segunda línea surtirá 750 litros por segundo adicionales a los victorenses.
El proyecto fue gestionado por el gobernador Américo Villarreal Anaya y Claudia Sheinbaum fue quien autorizó los recursos para su construcción.
De la presa, en el ejido Jacinto Canek, la presidenta regresó a Victoria para reunirse con jóvenes beneficiarios del programa ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’ en el gimnasio del Tecnológico.
Ahí Claudia Sheinbaum contó su primer empleo. Fue a los 15 años, repartiendo volantes de un restaurante los fines de semana.
Después trabajó repartiendo la revista Proceso. Fue maestra de matemáticas y recepcionista de un consultorio mientras estudiaba Física en la UNAM. Después hizo un posgrado en Energía.
Fue investigadora antes de comenzar su carrera política, motivada por los movimientos sociales.
Sheinbaum usó su historia laboral para mostrarles a los jóvenes el valor de cada empleo. Ese es el objetivo de ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’: generar una cadena de oportunidades.
Más de 500 asistentes participaron en la plática, donde no faltaron las selfies y los bailes.
El evento terminó cerca de las 13:30. De ahí la presidenta y el gobernador viajaron por carretera a Tampico, en un trayecto de dos horas y media.
Luego del encuentro con los familiares de Danna Yannina y la inauguración del Hospital General del ISSSTE, la presidenta visitó el campus de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Ahí fue recibida por cientos de estudiantes universitarios. Con ellos se tomó fotos, intercambió saludos y coreó porras. Tuvo que sacar la mitad de su cuerpo por la ventana de la camioneta para alcanzar a ver y saludar a la multitud de universitarios.
“Gracias a las y los jóvenes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Los quiero mucho” escribió después en sus redes sociales, acompañado de un video que capturó el momento.
La agenda siguió el domingo con la inauguración del Hospital General de Ciudad Madero. Un hospital que tardó 11 años en completarse y que tuvo que ser equipado dos veces por la negligencia de gobiernos anteriores.
Esta fue la novena visita de la presidenta Sheinbaum a Tamaulipas.
Tres días, cinco ciudades, dos hospitales, 80 casas, la segunda línea del acueducto en marcha y el anuncio de un nuevo hospital. Ese fue el saldo en números.
La visita, sin embargo, tiene consecuencias más profundas.
Reforzó la comunión entre la presidenta y la ciudadanía. El contacto directo. Celebratorio pero también de entendimiento. Abierto al diálogo.
En lo político también hubo varios mensajes. El respaldo total de la presidenta al gobernador Américo Villarreal. Un respaldo que también es recíproco.
Dámaso Anaya fue otro ganador de la visita de Sheinbaum. El rector sigue sumando reconocimientos. Antes recibió elogios desde la mañanera. Esta vez fue en persona y en las redes de la presidenta.
Dos grandes perdedores fueron los alcaldes de Victoria y de Reynosa. Gattás y Makito llegaron al poder con las siglas de Morena pero en la práctica se han convertido en opositores en búsqueda de un botín electoral. En esta gira fueron marginados.
Claudia Sheinbaum conoce muy bien a Tamaulipas, dijo el gobernador en uno de sus discursos.
Tiene razón.
Y también conoce muy bien a su clase política.
Pues eso.