Ordenar la caballada 

Fue una cabalgata para ordenar la caballada. Y para dejar claro quien lleva las riendas.  

Participaron más de 2 mil jinetes, entre ellos la clase política de Tamaulipas: secretarios, alcaldes, legisladores. 

En la punta, marcando el paso, los conducía el gobernador Américo Villarreal Anaya acompañado del rector Dámaso Anaya, organizador del evento y su mano derecha. 

Fueron tres horas por las calles de Victoria, su casa, desde la Calzada Tamatán hasta el Polyforum.

En el trayecto, el gobernador inauguró la prolongación del bulevar José López Portillo, una obra en la que invirtió 182.5 millones de pesos.

La vialidad es significativa por dos razones. Primero, porque conectará a sectores populares con la zona centro de la capital, ahorrando tiempo y recursos en los trayectos. 

Segundo, porque la obra estaba ahí, a mitad del camino, como mensaje para quienes buscan una candidatura: antes de levantar la mano hay que mostrar resultados.

Lo había dicho a mitad de semana. Quienes aspiren a representar a Morena en Tamaulipas deberán tener “un perfil humanista” y contar con “cabeza y corazón.” 

Para quien todavía no había entendido, el sábado puso la explicación enfrente: territorio, obra y resultados.

Américo es el líder de Morena en Tamaulipas. Un liderazgo que no nació en la cabalgata. Se construyó elección tras elección.   

Primero en 2018, cuando derrotó a los Cabeza de Vaca en la elección por la senaduría. Después en 2022, cuando volvió a vencer al proyecto cabecista y su ilusión trasexenal obteniendo la gubernatura. 

En la elección de 2024 Américo borró a la oposición del Congreso local y de las alcaldías. 

Por eso la disputa que viene no es solamente por las candidaturas de Morena. Es por quién tendrá capacidad de influir en ellas.

El escenario ha cambiado, pero el fondo no: otra vez hay exgobernadores intentando recuperar influencia en la sucesión: Cabe de Vaca y Eugenio Hernández. 

La motivación de ambos es regresar al poder. La diferencia es que ahora tienen más urgencia, porque las investigaciones en su contra los tienen a un paso de la extradición. 

Esto es lo que vuelve sus ataques más virulentos pero no más reales. 

Su objetivo es debilitar el liderazgo de Américo para acotar su toma de decisiones. Para obligarlo a elegir candidatos que sirvan a intereses de la oposición. 

La cabalgata mostró que los ataques no han conseguido su objetivo. La fotografía política del sábado fue exactamente la contraria: secretarios, alcaldes y legisladores avanzando detrás del gobernador.

Hoy Cabeza de Vaca ya no tiene partido en Tamaulipas, tampoco grupo político. Lo único que le queda es una diputación local que también está peligrando y una solicitud de extradición que lo acerca más a la justicia. 

Eugenio Hernández y el Partido Verde son un obstáculo para Claudia Sheinbaum, quien ya demostró el repudio a sus chantajes. 

A Eugenio lo investigan en Estados Unidos por lavado de dinero, fraude bancario y operar un negocio de envíos de dinero sin licencia. 

A diferencia de Cabeza de Vaca, Eugenio no asume el protagonismo, utiliza a Maki, Muñoz Cano y a Gattás para hacer el trabajo sucio y lavarse las manos. Así busca ganar posiciones y seguir haciendo negocios. 

En septiembre Morena comenzará a definir candidaturas en Tamaulipas. La elección de 2027 marcará el proyecto de Claudia Sheinbaum, pero aquí tendrá además otra consecuencia: acomodará las piezas rumbo a 2028.

Aspirar es legítimo. Pero en Morena hay reglas, tiempos y conducción política.

El trabajo y los resultados serán la primera carta de presentación. No los números de las encuestas. 

A estas alturas es evidente quien ha sido parte del proyecto humanista y quien utiliza los ataques y las fake news para ocupar un espacio que no supo ganarse con lealtad dentro del movimiento. 

Esta semana comenzará la selección. Vendrán las encuestas, los aspirantes, las presiones y los intentos por influir desde dentro y desde fuera.

Pero el sábado hubo una imagen difícil de ignorar.

Más de 2 mil jinetes recorrieron Victoria.

Y uno iba adelante, marcando el paso.

Pues eso.