La UAT sale al territorio

La Universidad Autónoma de Tamaulipas volvió a hacer algo que define mejor a una institución pública que cualquier discurso solemne: salir al territorio.

Esta vez fue en Abasolo, durante las brigadas “Transformando Familias”, organizadas por el Sistema DIF Tamaulipas y el Gobierno del Estado. Ahí, la UAT, encabezada por el rector Dámaso Anaya Alvarado, participó con módulos de atención en enfermería, derecho y veterinaria.

No es un detalle menor.

Porque una universidad pública no puede quedarse encerrada en sus aulas, sus laboratorios y sus oficinas. Tiene que estar donde está la gente. Donde hacen falta servicios. Donde una consulta, una orientación jurídica o una atención veterinaria pueden resolver problemas concretos.

La UAT llevó estudiantes y docentes de la Facultad de Enfermería Victoria, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria y la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Es decir, llevó conocimiento aplicado. Llevó formación profesional al contacto directo con la comunidad.

Ahí está una de las claves del modelo que impulsa Dámaso Anaya: una Universidad que no sólo enseña carreras, sino que forma personas con sentido social.

Porque un estudiante aprende distinto cuando atiende a una familia, cuando escucha una necesidad real, cuando entiende que su profesión no es únicamente una ruta laboral, sino una herramienta para servir.

La brigada, dedicada en esta ocasión al Día de las Madres, acercó servicios médicos, nutricionales, dentales, atención a la salud de la mujer, entrega de lentes, aparatos auditivos, apoyos funcionales, medicamentos, información educativa, becas y créditos.

En ese conjunto de acciones, la presencia de la UAT tuvo un valor especial: conectó la formación universitaria con el bienestar comunitario.

Eso es vinculación de verdad.

No la vinculación de foto, convenio y carpeta institucional que luego se va a dormir al archivo. Vinculación es que la Universidad llegue a Abasolo y ponga a sus facultades al servicio de la población.

Dámaso Anaya destacó la importancia de colaborar con el gobernador Américo Villarreal Anaya y con la presidenta del DIF Tamaulipas, María de Villarreal, en estas jornadas orientadas a las comunidades más vulnerables.

Y ahí hay una lectura clara: cuando gobierno, DIF e instituciones educativas trabajan juntos, la atención social puede llegar más lejos.

La UAT no sustituye al Estado. Lo fortalece.

Aporta talento, conocimiento, jóvenes en formación, docentes con experiencia y una infraestructura académica que puede tener impacto más allá del campus.

Ese es el papel que debe jugar una universidad pública en Tamaulipas.

Una Universidad cercana.

Una Universidad humanista.

Una Universidad que entiende que el prestigio no sólo se gana con acreditaciones, informes o reconocimientos, sino también con presencia social.

En tiempos donde muchas instituciones viven obsesionadas con verse bien en redes, la UAT hizo algo más importante: estar donde hacía falta.

Porque a veces transformar familias empieza con algo sencillo: una orientación, una revisión, una consulta, una respuesta.

Y cuando una Universidad ayuda a dar esas respuestas, deja de ser sólo una casa de estudios.

Se vuelve parte viva de la comunidad.

Pues eso.