La UAT, del campo al podio nacional

Hay dos noticias recientes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas que ayudan a entender el rumbo que está tomando la institución bajo la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado. 

Una ocurrió en Ciudad Victoria, donde la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia celebró su 69 aniversario con un congreso científico. La otra llegó desde Guadalajara, donde cuatro estudiantes de Reynosa conquistaron el primer lugar en una competencia nacional de conocimientos.

Son historias de disciplinas distintas, pero comparten algo importante: una universidad que forma talento, impulsa la investigación y prepara a sus estudiantes para responder a las exigencias de su entorno.

La primera tiene una relación directa con una de las actividades económicas más importantes de Tamaulipas: la ganadería. El Congreso de Ciencias Veterinarias y Producción Animal 2026 reunió a estudiantes, docentes, investigadores y representantes del sector pecuario para discutir los desafíos que enfrenta la producción animal, desde el mejoramiento genético hasta las enfermedades que amenazan al ganado.

Uno de los temas centrales fue el gusano barrenador, una amenaza sanitaria que obliga a mantener vigilancia, prevención y coordinación entre productores, especialistas y autoridades. Para Tamaulipas, donde miles de familias dependen directa o indirectamente de la actividad ganadera, la sanidad animal tiene consecuencias económicas que llegan mucho más allá de los ranchos.

Ahí aparece el valor de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Durante 69 años ha formado profesionistas para atender las necesidades del sector, y el congreso celebrado del 7 al 9 de octubre confirma la vigencia de esa responsabilidad. La actualización científica es indispensable para enfrentar enfermedades, mejorar la productividad y proteger el patrimonio de los ganaderos.

El programa incluyó investigaciones sobre reproducción bovina, manejo de ganado lechero, genética, adopción de tecnología, enfermedades en fauna silvestre y conservación de especies como la tortuga lora. Esa diversidad muestra el alcance de las ciencias veterinarias y su relación con la salud, la economía y el medio ambiente.

En representación del rector Dámaso Anaya, la secretaria académica Rosa Issel Acosta González reconoció el trabajo de la comunidad universitaria. También destacó la necesidad de formar profesionales capaces de enfrentar los desafíos actuales con preparación científica y una visión integral.

El director de la Facultad, José Octavio Merino Charrez, agradeció el respaldo rectoral para fortalecer el trabajo académico. Y ese acompañamiento tiene sentido cuando se traduce en mejores condiciones para investigar, actualizar conocimientos y mantener una relación cercana con los sectores productivos.

Dámaso Anaya ha insistido en que la UAT debe participar en la solución de los problemas reales de Tamaulipas. La medicina veterinaria ofrece un ejemplo muy claro. El conocimiento que se genera en esta Facultad puede ayudar a prevenir pérdidas económicas, fortalecer la sanidad animal, mejorar procesos productivos y proteger especies.

Una universidad con esa capacidad tiene mucho que aportar al desarrollo estatal.

La segunda noticia ocurrió en un escenario completamente distinto. Cuatro estudiantes de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Rodhe ganaron el primer lugar en el XIX Maratón Nacional de Conocimientos ANFECA 2026, celebrado en la Universidad de Guadalajara.

Román Emmanuel Balcázar Loeza, Nancy Yamileth Martínez Astorga, Rosa Hazel Santiago del Ángel y Alma Adela Gómez García conquistaron el campeonato nacional en Informática Administrativa, después de superar evaluaciones académicas frente a representantes de instituciones de educación superior de todo México.

El resultado merece destacarse por la dimensión de la competencia. Participaron más de 80 instituciones y la UAT terminó en el primer lugar de su categoría, por encima de la UNAM, que ocupó la segunda posición, y de las universidades Autónoma de Baja California y Veracruzana, que compartieron el tercero.

El equipo tamaulipeco ya había ganado la etapa regional, lo que le permitió avanzar a la competencia nacional. Detrás de ese recorrido hubo preparación académica, trabajo en equipo y acompañamiento docente.

También hay nombres que deben reconocerse. El doctor Juan Carlos Huerta Mendoza participó como asesor; el doctor Daniel Ávila Guzmán estuvo a cargo de la coordinación académica, y el director de la UAM Reynosa Rodhe, Jaime Gerardo Malacara, brindó las facilidades para la participación del equipo.

Estos resultados ayudan a dimensionar el trabajo que se desarrolla dentro de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. La calidad académica se construye todos los días, con profesores preparados, estudiantes comprometidos y autoridades que respaldan las oportunidades de crecimiento.

En este caso, cuatro jóvenes de Reynosa demostraron que pueden competir con estudiantes de las principales universidades del país y alcanzar el primer lugar.

Eso habla bien de ellos, de sus maestros y de la institución que los está formando.

También representa un argumento para continuar fortaleciendo la enseñanza de las tecnologías de la información, la administración y las disciplinas vinculadas con la transformación digital. Tamaulipas necesita especialistas capaces de entender procesos empresariales, desarrollar soluciones tecnológicas y aprovechar las herramientas que están cambiando el mercado laboral.

El triunfo en ANFECA confirma que la UAT cuenta con talento para responder a esas exigencias.

Y aquí conviene detenerse en el papel de Dámaso Anaya.

El rector ha impulsado una agenda que combina crecimiento de matrícula, modernización de infraestructura, actualización de programas, investigación aplicada, movilidad estudiantil y participación en competencias académicas. Son líneas de trabajo que requieren continuidad y una coordinación efectiva entre la administración central y las distintas facultades.

La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia y la UAM Reynosa Rodhe muestran dos resultados de esa agenda. En Victoria, la comunidad científica se reunió para discutir problemas que afectan directamente al campo. En Guadalajara, estudiantes universitarios demostraron su preparación frente a representantes de instituciones de todo el país.

En ambos casos, la Universidad está cumpliendo funciones esenciales para Tamaulipas: generar conocimiento, formar especialistas y desarrollar capacidades que puedan aprovecharse en la vida profesional.

El desafío para Dámaso Anaya será sostener esa dinámica y extender las oportunidades a toda la comunidad universitaria. Que más estudiantes participen en competencias nacionales. Que más investigadores compartan sus resultados con los sectores productivos. Que las facultades mantengan programas actualizados y que los reconocimientos académicos se conviertan en nuevas oportunidades de formación.

La UAT tiene una presencia territorial que le permite atender necesidades muy distintas. Las de la frontera industrial, las del campo, las del sector energético, las de las ciudades y las de las comunidades que requieren servicios profesionales especializados.

Esa diversidad constituye una de sus mayores fortalezas.

El 69 aniversario de Medicina Veterinaria recuerda una trayectoria de servicio al sector pecuario. El campeonato nacional en Informática Administrativa muestra el potencial de una nueva generación de estudiantes.

Dámaso Anaya tiene la responsabilidad de conectar esas fortalezas y convertirlas en una política académica duradera.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas tiene historia, investigadores, docentes y jóvenes capaces de alcanzar resultados importantes.

Lo que ocurrió en Victoria y Guadalajara ofrece dos ejemplos concretos.

La UAT está formando profesionistas para atender los problemas del presente y estudiantes capaces de competir por las oportunidades del futuro.

Y Tamaulipas necesita ambas cosas.

Pues eso.