La Universidad Autónoma de Tamaulipas, bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, nos demuestra como se construye una universidad del siglo XXI.
Y es que en un periodo de 10 días, la UAT fue sede de dos eventos que ilustran el papel clave que tiene la educación superior en la transformación de la vida académica, política y social de nuestro país.
El primer evento fue el Sexto Congreso de Investigadoras del Sistema Nacional de Investigadores y de Iberoamérica, celebrado el pasado 14 de noviembre en el Campus Tampico.
Este Congreso reunió a científicas, docentes y especialistas de 27 países, consolidando a Tamaulipas y a la UAT como un punto de encuentro del pensamiento científico iberoamericano.
La presencia de la Dra. Annie Pardo Cemo como conferencista magistral elevó la dimensión del encuentro más allá de lo simbólico.
La Dra. Pardo, investigadora emérita de la UNAM y una de las biólogas más reconocidas del continente, no solo compartió su conocimiento sobre fibrosis y cicatrización pulmonar.
En su conferencia "De fisiología a patología: la paradoja de la cicatriz", planteó una convicción fundamental: la investigación debe ofrecer respuestas a problemas reales, generar conocimiento útil y poner la ciencia al servicio de la sociedad.
Ese principio, expresado ante un aula magna repleta de académicas y estudiantes universitarias, encuentra eco directo en la gestión del rector Dámaso Anaya, quien ha entendido que una universidad pública no se mide únicamente por sus indicadores de investigación, sino por su capacidad de incidir en el presente y futuro de su comunidad.
La visita de la Dra. Pardo a la Facultad de Medicina de Tampico para conocer el mural que honra a figuras científicas, entre ellas su mentor, el Dr. Ruy Pérez Tamayo, fue un momento de profundo simbolismo: el reconocimiento de que el conocimiento se construye sobre los hombros de quienes nos precedieron, y de que las instituciones tienen la responsabilidad de preservar y honrar esa memoria.
El segundo evento de amplia relevancia para la construcción democrática de nuestro país fueron los Diálogos sobre la Reforma Electoral 2025-2026 realizados los días 6 y 7 de noviembre en el Campus Victoria.
Estos diálogos representan un modelo de participación ciudadana que merece ser estudiado y replicado.
Más de 5,000 asistentes y 3,148 participantes activos de ocho municipios se sumaron a un ejercicio que el propio Jesús Ramírez Cuevas, Coordinador de Asesores de la Presidencia de la República, reconoció como ejemplo nacional por su pertinencia técnica y alcance formativo.
Que Tamaulipas se haya colocado a la vanguardia nacional en el debate sobre la reforma electoral no es casualidad. Es el resultado del trabajo coordinado entre el Gobierno de México, el Gobierno del Estado y una universidad pública que asumió su responsabilidad como espacio de análisis y construcción democrática.
El respaldo del gobernador Américo Villarreal Anaya subraya la importancia de que las instituciones estatales trabajen de manera articulada cuando se trata de fortalecer la vida democrática.
Los foros en Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Ciudad Victoria, Mante y Tampico, más los 29 puntos de transmisión distribuidos en todo el estado, garantizaron que las voces de los tamaulipecos fueran escuchadas sin importar su ubicación geográfica.
Diez ejes temáticos relacionados con libertad política, competencia electoral, representación ciudadana, financiamiento de campañas, democracia participativa, comunicación política, elegibilidad de funcionarios y justicia electoral fueron abordados con rigor académico y apertura plural.
Las propuestas generadas, integradas en un documento entregado al Gobierno Federal, constituyen un insumo ciudadano valioso para la toma de decisiones en materia electoral.
Lo que Dámaso Anaya ha logrado en la UAT es la construcción de una universidad que mira hacia afuera, que se inserta en los grandes debates nacionales e internacionales, que convoca a las mentes más brillantes del continente y que, al mismo tiempo, mantiene sus puertas abiertas para que miles de ciudadanos ejerzan su derecho a participar en las decisiones que los afectan.
Esta es la universidad pública que necesita México y que necesita Tamaulipas: una que forma profesionistas competentes, que genera investigación de frontera, que honra a sus maestros y que se convierte en espacio de encuentro democrático.
Una universidad que entiende que su compromiso no es solo con el conocimiento abstracto, sino con la sociedad que la sostiene y le da sentido.
El rector Dámaso Anaya ha demostrado que es posible conducir una institución de educación superior con visión estratégica, apertura intelectual y compromiso social.
Los resultados están a la vista: una UAT que se posiciona como referente regional en investigación científica y como modelo nacional en participación democrática.
En momentos donde las instituciones públicas son cuestionadas constantemente, la UAT ofrece una respuesta clara: las universidades públicas siguen siendo pilares fundamentales para el desarrollo del país, siempre y cuando tengan liderazgos capaces de entender los desafíos de su tiempo y de responder a ellos con inteligencia, apertura y compromiso.
Eso es lo que está haciendo la UAT. Eso es lo que está construyendo Dámaso Anaya, quien ha sido reconocido desde la Presidencia de la República por su papel fundamental en el desarrollo democrático de Tamaulipas.
La presencia de Jesús Ramírez y de la Doctora Pardo, madre de la Presidenta Claudia Sheinbaum, en la máxima casa de estudios de nuestro estado, son las pruebas más clara de ello.
Pues eso.
