Una universidad forma también en la manera de resolver conflictos. Enseña en el aula, claro, pero también enseña cuando prepara a sus estudiantes para escuchar, mediar, dialogar y encontrar salidas donde otros solo ven pleito.
Por eso tiene peso que estudiantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas hayan conquistado el primero y segundo lugar en el cuarto Concurso Universitario de Mediación, organizado por la Universidad de Monterrey. El certamen reunió a 12 equipos de instituciones públicas y privadas de todo el país, y la delegación de la UAT, integrada por alumnos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Campus Tampico, se llevó los dos primeros lugares.
El primer lugar fue para el equipo “No Discriminación”, integrado por Annge Joshua Rico Weinmann y Alexa Michel Briseño Meza. El segundo lugar lo obtuvo el equipo “Privacidad”, conformado por Nancy García Rivera y Luis Carlos Gámez Ledezma.
Los nombres importan.
Porque detrás de cada reconocimiento hay estudiantes que se prepararon, ensayaron, argumentaron, escucharon y sostuvieron una posición frente a otros equipos del país. Hay talento, sí. También hay disciplina.
La mediación exige algo que muchas veces falta en la vida pública: capacidad para escuchar antes de imponer, ordenar un conflicto antes de incendiarlo y encontrar acuerdos sin aplastar a la otra parte. En estos tiempos, formar jóvenes con esas habilidades vale oro.
La UAT está dando una señal correcta.
Bajo la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado, la Universidad ha insistido en la cultura de paz, la convivencia y la formación con sentido humano. Este triunfo nacional ayuda a darle contenido a esa visión. No se trata solo de hablar de diálogo. Se trata de preparar estudiantes capaces de practicarlo y competir con éxito en escenarios académicos de alto nivel.
La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales merece también el reconocimiento. La FADYCS vuelve a mostrar que puede formar perfiles fuertes en áreas jurídicas y sociales. Sus estudiantes no ganaron por casualidad. Llegaron con preparación, técnica y acompañamiento.
Ahí destaca el trabajo de la doctora Gracia Elena Medina López, directora del Centro de Mediación Universitario, quien dio seguimiento, asesoría y preparación estratégica a los equipos. Las victorias estudiantiles casi siempre tienen detrás a docentes que empujan, corrigen y enseñan con paciencia. La medalla se cuelga al alumno, pero el mérito también alcanza a quien lo formó.
Este resultado llega en un momento donde la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha buscado fortalecer sus espacios de atención, defensoría, salud emocional y convivencia. La mediación encaja perfectamente en esa agenda. Una comunidad universitaria grande necesita saber resolver diferencias antes de que se conviertan en rupturas.
El triunfo también tiene una lectura práctica. Los futuros abogados, psicólogos, comunicadores, administradores o especialistas en ciencias sociales necesitarán herramientas de negociación y solución pacífica de conflictos. En juzgados, empresas, escuelas, instituciones públicas o comunidades, saber mediar puede hacer una diferencia enorme.
La segunda información completa el cuadro desde otro ángulo: la seguridad.
La Facultad de Enfermería Victoria realizó su simulacro anual de incendio, coordinado con la Dirección de Protección Universitaria de la UAT, Protección Civil Municipal, Bomberos y el Centro Regulador de Urgencias Médicas de la Secretaría de Salud.
Puede parecer una actividad de rutina.
No lo es.
Una evacuación bien hecha puede salvar vidas.
El ejercicio simuló humo por un cortocircuito en la cafetería. Se activaron las Brigadas Multifuncionales, se evacuó a la comunidad hacia zonas seguras, se hizo conteo del personal, se trasladó a supuestos lesionados, se notificó al puesto de mando y se permitió el ingreso de cuerpos externos para revisar las instalaciones.
Eso es cultura de prevención.
Y la cultura de prevención también se aprende practicando.
La directora de la Facultad de Enfermería Victoria, Ma. Guadalupe Vázquez Salazar, destacó el respaldo de las corporaciones locales y estatales para fortalecer los protocolos universitarios. Tiene razón. Los simulacros sirven cuando se hacen en serio, cuando se corrigen tiempos, cuando se detectan fallas y cuando estudiantes, docentes y administrativos entienden qué hacer en una emergencia.
Una universidad que cuida a su comunidad también debe enseñar a reaccionar.
Dámaso Anaya ha hablado de una UAT con rostro humano. Esa idea se prueba en estos detalles: estudiantes que aprenden a mediar conflictos y facultades que ensayan cómo proteger a su comunidad ante un riesgo.
Diálogo y prevención. Cultura de paz y protección civil. Formación académica y cuidado cotidiano.
Las dos historias se conectan porque hablan de una Universidad que está preparando a sus jóvenes para algo más que aprobar materias. Los está formando para convivir, resolver, reaccionar y servir.
Eso importa.
Una comunidad universitaria de miles de estudiantes necesita aulas, laboratorios, bibliotecas y tecnología. También necesita reglas de convivencia, protocolos de seguridad, docentes atentos, brigadas capacitadas y espacios donde el conflicto se pueda resolver antes de que se rompa la confianza.
La UAT está avanzando en esa dirección.
Los alumnos de la FADYCS ganaron un concurso nacional de mediación. La Facultad de Enfermería Victoria puso a prueba sus protocolos de evacuación. En ambos casos, la Universidad aparece formando habilidades que sirven dentro y fuera del campus.
Porque la vida profesional también exige calma. Exige criterio. Exige escuchar. Exige actuar rápido cuando toca.
Exige saber cuándo mediar y cuándo evacuar.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas, bajo la conducción de Dámaso Anaya, está reforzando una formación más completa. Una formación que no se conforma con entregar títulos, sino que busca preparar personas capaces de construir acuerdos y cuidar a los demás.
Eso también es educar.
Pues eso.