Gattás está acorralado.
La ‘ley mordaza’ que impuso en el Cabildo de Victoria no busca ordenar las sesiones. Busca contener los daños frente a su pérdida de autoridad.
Ese es el saldo de su fracaso.
El alcalde no quiere escuchar críticas porque no tiene cómo responderlas. Tampoco quiere corregir sus errores.
La destrucción de Victoria está a la vista de todos: falta agua, sobran baches, las fugas rompen calles y siembran socavones, la basura se volvió paisaje, los drenes se tapan, las aguas negras se desbordan, la obra pública no aparece ni el crecimiento económico.
Y por supuesto, la mala administración de los recursos públicos. Más de ocho auditorías reprobadas. Más de mil 700 millones de pesos en recursos observados. Cero explicaciones.
La mordaza en cabildo es el episodio más reciente de un alcalde que se niega a rendir cuentas y que intenta callar a quienes se las exigen.
Antes de eso fue el ataque contra Tránsito. Así respondió Gattás cuando el Congreso y la Auditoría Superior del Estado reprobaron las cuentas públicas del Ayuntamiento, de Comapa y del DIF Victoria. Fue una cortina de humo. Nunca presentó pruebas ni ofreció soluciones. Cambió de tema.
Ahí están también las denuncias en su contra. Denuncias formales de los propios integrantes del cabildo, quienes han sufrido violencia económica y ataques contra sus familias por cuestionar a Gattás.
Además de la denuncia penal por usurpación de funciones ante la Fiscalía Anticorrupción.
Ahí están las sentencias en su contra. Incluida la de violentador por razón de género que está impugnando.
El patrón es claro. Repite la misma conducta para evadir la realidad.
Esta vez hay una diferencia importante. Ha renunciado a las formas. Eso demuestra lo grave de su situación.
La simulación ya no le alcanza. Por eso apuesta por el escándalo. Por la fuerza bruta.
Eso fue la remoción del director operativo de Tránsito. Eso es la censura al Cabildo.
La ‘ley mordaza’ será impugnada. Viola dos cosas: el derecho ciudadano a la rendición de cuentas y los derechos políticos de los integrantes del Cabildo.
Para la síndica Lili García la ‘ley mordaza’ es ilegal. No tiene sustento en ninguna norma del Ayuntamiento de Victoria. No existe la figura de ‘acuerdo interno’, como le han llamado Gattás y sus aliados.
Está claro que a Gattás le molestan las sesiones. No las tolera.
Esta semana abandonó las dos que se realizaron, sin previo aviso ni contingencia.
La primera continuó de manera ilegal, lo que convierte los acuerdos de esa sesión en letra muerta.
La segunda se dio por terminada antes de lo previsto para no cometer el mismo error.
Gattás actúa como si estuviera por encima de la ley. Como si su voluntad fuera suficiente para controlar la realidad.
No cree que sus acciones tienen consecuencias. Ese es el problema: ni siquiera parece darse cuenta de que ya las está pagando.
Y eso solo abona a que sus arrebatos autoritarios sigan escalando… y las consecuencias también.
Pues eso.
Es bueno saberlo: El Truco echó a Cabeza del PAN. La diferencia de 3 a 1 en las votaciones por la dirigencia del partido es contundente.
El rechazo de los panistas al cabecismo es total. No quieren saber nada del exgobernador que los abandonó y salió huyendo de México para salvar su pellejo.
El que los utilizó de escudo, de carne de cañón, mientras él vive la vida de jubilado en Texas. Gastando en dólares y presumiendo su fortuna en las redes sociales, mientras ellos enfrentan demandas y procesos legales por el saqueo que sufrió Tamaulipas en su gobierno.
Ahora el reto del PAN es reconstruirse. Sin Cabeza de Vaca, al menos podrán intentarlo.
