Sus guaruras afuera de la tienda lo delataron. Una escena inusual en un comercio de la calle Hidalgo un jueves por la tarde.
Era Eduardo Gattás. Horas antes había asistido de traje al conversatorio del gobernador en el Teatro Amalia. Ahora buscaba un nuevo atuendo en la tienda de artículos vaqueros.
El cambio de guardarropa coincidió con su solicitud de licencia ese mismo día para buscar la candidatura de Morena a la diputación federal por el distrito 05, que incluye un sector de Victoria y otros siete municipios rurales del centro del estado.
El disfraz de última hora y su licencia, que un día después dio por terminada, son parte de la simulación.
La realidad es esta: el alcalde sólo contempló una cisterna para un ejido y una techumbre para otro en el Programa Municipal de Obras de 2026. Lo denunció desde febrero la regidora Adriana Bejar.
Gattás no tiene méritos, trabajo ni resultados para aspirar a un cargo de elección. Ni en la zona urbana de Victoria y mucho menos en la zona rural, que nunca ha sido su prioridad.
Uno pensaría que su ruta de escape estaría mejor organizada. Parece que no.
Una licencia de 90 días obligaba a que el alcalde suplente asumiera funciones. Gattás pidió licencia por 89. Un día después anunció que regresaba.
La agenda del jueves estaba marcada por el evento del Gobierno del Estado encabezado por el gobernador y donde participaron los 20 secretarios y secretarias del gabinete, además de cámaras empresariales y organismos de la sociedad civil. A Gattás no le importó. Tenía urgencia.
Ya con licencia asistió al conversatorio. ¿En calidad de qué? ¿Dónde estaba el alcalde en funciones?
A su llegada al teatro le preguntaron: “¿Ha transformado a Ciudad Victoria o no?” Hasta para responder una pregunta a modo batalló.
Sin ver directamente a la cámara, Gattás aseguró que “hemos hecho una gran transformación en cuanto a que…aaa va tener agua Victoria.”
Esa es su carta de presentación. Un proyecto que todavía no está terminado y que además no es una obra de su gobierno.
La segunda línea del acueducto Guadalupe Victoria fue gestionada por el gobernador y se construye con recursos del Estado y la Federación. La propia Claudia Sheinbaum ha supervisado sus avances en dos ocasiones. En ninguna ha estado presente el alcalde.
También dijo que la recolección de basura está al 98 por ciento y que Victoria está iluminada al 97 por ciento.
Las cifras que ofrece Gattás no reflejan la realidad de los victorenses.
Las montañas de basura son un paisaje común en las esquinas de la ciudad. La oscuridad de las colonias también.
“Solamente nos falta lo que viene siendo pavimentación y baches”, reconocío.
¿Qué hizo entonces durante cinco años? No pudo decirlo en una hora de su último informe. Menos en una entrevista de un par de minutos.
Lo grave no es que estos problemas no se hayan solucionado, sino que hayan empeorado: las fugas de agua potable, el desborde de aguas negras, los baches y socavones, la falta de pavimentación, la recolección de basura.
Hoy la capital de Tamaulipas está peor que hace cinco años y Gattás pretende abandonar su responsabilidad sin el trabajo hecho, sin cumplir sus compromisos y promesas de campaña a los victorenses.
Mientras tanto las denuncias en su contra siguen pendientes de resolución en el Trieltam, y sea cual sea el fallo, todo apunta a que estas llegarán a la Sala Regional. Entre los posibles desenlaces está su inscripción en el registro de personas sancionadas por violencia política en razón de género.
Gattás no tiene el respaldo popular, tampoco los resultados que justifiquen sus aspiraciones. Ni siquiera existe la certeza de que cumple con los requisitos para ser candidato.
Lo que sí tiene es un nuevo disfraz vaquero.
Pues eso.