Gattás hace campaña contra sí mismo

Un día después de destaparse y de violar las reglas de Morena, Gattás se fue a hacer campaña. 

“Caminata en las colonias Lucio Blanco y Emilio Caballero para escuchar de cerca a las y los vecinos…” escribió en la publicación de sus redes sociales que acompaña una selfie. 

En la imagen se aprecia al alcalde en primer plano y detrás de él algunos trabajadores municipales.

No podemos decir con certeza el número, porque el defecto de la foto es que no cuenta con iluminación más allá del flash del celular. 

La publicación apareció en Facebook el 14 de julio, a las 8:14 de la noche.

“…Porque gobernar es escuchar, atender y dar resultados. ¡Gracias por su confianza! Bendiciones” termina el texto. 

Gattás fue derrotado por Gattás. Esa es la ironía de la imagen. 

Un alcalde que no puede hacer campaña sin quedar evidenciado por las condiciones de la ciudad. Una ciudad que ha gobernado durante casi cinco años. 

“Estamos muy bien en alumbrado público”, declaró antes de su viaje turístico a la Ciudad de México. La realidad fue rápida en desmentirlo. 

Dos días después, publicó una nueva foto en el mismo lugar. Esta vez la iluminación parece ser de una fuente externa colocada frente a las personas del retrato, mientras el resto de la cuadra sigue a oscuras. 

Gattás solucionó su problema. El problema de los vecinos de las colonias Lucio Blanco y Emilio Caballero no. Ellos seguirán ahí. Gattás puede no regresar nunca. 

Este fue apenas el primer padecimiento de Gattás con las fallas de su gobierno durante la semana. 

El segundo fue peor. 

Libre 17, el espacio de convivencia que se habilita cada domingo por la tarde en la avenida Francisco I. Madero, y que Gattás aprovecha como pasarela para su promoción personal, tuvo que ser suspendido.

La razón: una fuga de aguas negras que cumplió 24 horas sin poder ser reparada. 

La consecuencia fue la inundación de aguas negras en el primer cuadro de la ciudad, incluido el 17 Hidalgo, el edificio de la alcaldía. 

Imposible no ponerse escatológico. La mierda de Gattás llegó hasta su puerta. 

La causa del problema fue la indiferencia del alcalde, que por más de un mes ignoró a los vecinos del sector y no atendió la obstrucción del drenaje. 

Para los victorenses esto no es nuevo. Basura, baches, fugas, falta de agua y fallas de alumbrado se han multiplicado con Gattás en la alcaldía.

Lo nuevo es que ahora Gattás se está padeciendo a sí mismo, incluido el tufo putrefacto de su simulación. 

Los dos episodios, la falta de alumbrado público y la falla del drenaje, exhiben el abandono de los servicios públicos. Dos tareas elementales del municipio.

No son hechos aislados.

El abandono ya alcanzó un punto del que ni siquiera Gattás está a salvo. 

Sus consecuencias no son solamente simbólicas: ya lo obligaron a modificar su agenda. A suspender su proselitismo.

Victoria ya no es el escenario de su campaña. Es la prueba en su contra.

Pues eso.