Alterado, con la voz entrecortada y un chaleco de Protección Civil, el alcalde de Victoria apareció la noche del sábado en un retén. Anunció un operativo contra la Dirección de Tránsito Municipal por supuesta corrupción.
Habló de quejas, pero solo con generalidades; ningún hecho concreto. Adelantó que usará a la Contraloría y a Derechos Humanos.
Lo dice el alcalde con más observaciones de la Auditoría Superior del Estado, el que no ha explicado más de mil 700 millones de pesos en irregularidades en tres años.
El mismo a quien señala la Auditoría Superior de la Federación por inconsistencias millonarias con fondos federales, y que acumula denuncias por violencia política y de género contra empleadas del Ayuntamiento y miembros del cabildo.
Y sobre todo, lo dice el alcalde que se niega a escuchar a los victorenses, el que se esconde y no atiende sus demandas.
Así que cuando anuncia un operativo para “defender a la ciudadanía”, la evidencia está en su contra.
¿De dónde nació este repentino interés por la transparencia y la rendición de cuentas?
Este nuevo espectáculo de Gattás es otra simulación.
La ciudad es un desastre: el 80 por ciento de las calles tienen baches o algún tipo de afectación.
La cifra es de Gattás. Lo reconoció el jueves al anunciar un plan de bacheo emergente.
Un plan sin presupuesto que depende de que Pemex le done el asfalto.
Es el mismo proyecto que anunció en noviembre pasado y que fracasó tras ocho meses.
El alcalde no se da cuenta, pero con este nuevo plan de bacheo emergente reconoce su ineptitud.
Y mire que es algo que le cuesta.
Cuando la ciudadanía le reclama por las fugas de agua potable y aguas negras que hay en las colonias de Victoria, Gattás responde que eso es culpa de la gente y de los ‘sapitos’ de sus baños.
Cuando se le exige que cumpla con la recolección de basura, alega que la recolección está al 100 por ciento y que la basura regada es por culpa de los perros callejeros.
Y hoy, cuando se señala la corrupción de su administración, el alcalde culpa a los tránsitos.
No, el ataque de Gattás contra los tránsitos no tiene que ver con el bienestar de la ciudadanía.
El motivo es electoral.
Este no es el primer ataque contra Tránsito. Antes que Gattás fue Movimiento Ciudadano. La ofensiva se ha construido por etapas.
No es casualidad.
Gattás es un alcalde opositor. Se lo hemos dicho antes. Sus acciones lo delatan una y otra vez.
“No porque no hayamos puesto al director de Protección Civil…” Ese fue el inicio de su declaración del sábado por la noche.
Una declaración netamente política. Contra una dependencia donde el titular es designado por el Gobierno del Estado.
¿Por qué? ¿Para qué? Las candidaturas de 2027.
Gattás vende el cuento de que en Victoria hay oposición. En realidad la oposición es él. Los ataques anónimos en las redes sociales tienen el sello del 17 Hidalgo.
Está desesperado. Mil 700 millones es mucho dinero. Sus ataques buscan desviar la atención y ganar espacios para la designación de candidaturas.
No importa si para eso perjudica a funcionarios del estado, diputados locales o miembros de MORENA.
Esto no es nuevo; lo anticipó la propia Claudia Sheinbaum con las reglas internas que se definieron en el Consejo Nacional de MORENA, en marzo pasado.
La instrucción fue clara: prohibido el golpeteo interno, la guerra sucia y el uso de recursos públicos para campañas estridentes.
Se privilegia la unidad. El proyecto de nación sobre los proyectos personales.
Gattás está rompiendo todo eso y usa a los victorenses de pretexto. Este nuevo ataque lo confirma.
Pues eso.