¿Se dobló o se vendió? Francisco García Cabeza de Vaca, el exgobernador prófugo, lleva 45 días sin aparecer en redes sociales.
La última vez que subió un video a X fue el 6 de marzo. Presumió su llegada al Rodeo y Feria Ganadera de Houston, Texas, vestido con botas, sombrero y una cuera tamaulipeca.
Fue su último performance. Después, el vacío.
En Facebook no publica desde el 22 de marzo; en Instagram, desde un día antes.
Para un político que hizo de las redes sociales su última trinchera, su silencio no es un descuido: es una señal.
¿Qué silenció a Cabeza de Vaca?
La revocación de su amparo para no ser detenido fue la primera ficha del efecto dominó.
De ahí la pugna interna. La pelea por la dirigencia del PAN Tamaulipas terminó por desfondarlo.
Perdió el poco respaldo de la clase panista en el estado. A las bases nunca las tuvo.
El golpe de gracia vino cuando el CEN del PAN le dio la espalda y atrajo el proceso interno. Lo quieren fuera del partido y de la repartición de candidaturas.
Si se le mide con su propio eslogan, solo hay dos opciones: se dobló o se vendió.
La primera es una rendición unilateral. Cabeza de Vaca perdió todas sus batallas y no tiene refugio. Su silencio delata su miedo a ser atrapado y extraditado.
La segunda implica una negociación. Un intercambio.
El problema es que para pactar necesita un interlocutor y el Gobierno Federal no parece interesado.
Es verdad que en Morena hay muchos grupos, pero no todos mandan. En todo caso, a Cabeza de Vaca no le alcanza para comprar su absolución, a lo mucho, tiempo.
Esa es su apuesta. Sortear la temporada electoral y no convertirse en un trofeo de la lucha anticorrupción antes del día de la elección.
Su problema es que hay procesos en 2027 y 2028, y si quiere influir en alguno de ellos primero tiene que estar en libertad.
El silencio de Cabeza de Vaca no significa parálisis. Al contrario.
Ya demostró que si no es en el PAN, está dispuesto a operar con otras organizaciones. Por eso respalda a SomosMx.
En Tamaulipas utiliza a su hermano como portavoz. Es lo que le queda. Eso y la dirigencia del partido que va de salida.
Sus contactos en Estados Unidos son un espejismo. Nunca fueron reales. Sus esfuerzos están en la Ciudad de México.
El tiempo parece ser el único aliado de Cabeza de Vaca. Un día más sin ser detenido es un logro para quien es buscado por la justicia.
Pero el reloj también se puede convertir en una cuenta regresiva: la fecha límite es la próxima elección. Ahí, Cabeza de Vaca no se juega un cargo; se juega la libertad.
Pues eso.