En 147 días, Morena definirá sus candidatos a las diputaciones federales para la elección de 2027.
En Tamaulipas, el 3 de agosto es la fecha clave, porque no habrá otro cargo en juego para el estado.
Primero saldrán los candidatos a las 17 gubernaturas en junio. Luego, los de las alcaldías, en septiembre. Finalmente, los de las diputaciones locales, en noviembre.
El orden del calendario refleja la importancia que tiene cada cargo en Morena, pero también el tamaño de la disputa.
Que las diputaciones federales se definan después de las gubernaturas anticipa el peso que tendrá la Cámara de Diputados en la segunda mitad del sexenio.
Además del calendario, el Consejo Nacional de Morena definió las reglas del proceso interno.
El método será por encuestas. No habrá promoción en espectaculares. Tampoco se permitirán actos anticipados de campaña ni el uso de recursos públicos.
Nada de eventos masivos ni campañas de comunicación “ostentosas”. La intención es que sean procesos austeros.
En Morena saben que su principal problema será la guerra sucia. Por eso prohibieron las expresiones de desprestigio, descalificación o agresión entre aspirantes, así como la difusión de información falsa o malintencionada.
Tampoco se vale desacreditar el proceso interno. Las redes sociales estarán bajo vigilancia, pues no se tolerarán las campañas de acoso, desprestigio o linchamiento digital.
Morena aprendió la lección de sus procesos internos anteriores.
Sabe que el riesgo no está afuera. Está adentro.
Ahora falta lo más difícil: hacer valer esas reglas ante los aspirantes desbocados.
Américo Villarreal lo dijo ante la estructura estatal de Morena hace una semana: los tiempos políticos los marca el movimiento, no las ambiciones personales.
Este sábado, Alfonso Durazo, Presidente del Consejo Nacional, lo repitió: no está en juego una aspiración política personal, sino la fortaleza de Morena en los próximos años.
La elección intermedia no es solamente un referéndum de los gobiernos emanados de Morena.
Sus resultados definirán el rumbo del sexenio de Claudia Sheinbaum y el del partido hacia el futuro.
En Tamaulipas ocurre algo similar.
Las diputaciones federales que están en disputa serán posiciones de liderazgo rumbo a la elección estatal de 2028 y a la presidencial de 2030.
Por eso importa la selección de las candidatas y candidatos.
No solo se trata de ganar. Se trata de saber con quién y para qué.
Y en ese cálculo también habrá que vigilar la alianza con el PT y el Partido Verde.
En Tamaulipas, Geño ya apuñaló a Morena por la espalda, entregándole una senaduría plurinominal a Maki.
Tampoco se olvida su traición con el exdelegado que salió huyendo de Tamaulipas.
Lo que pasa en San Luis Potosí y en San Lázaro, y lo que ya pasó en Tamaulipas durante la selección anterior de candidaturas, muestra hasta donde puede llegar el Partido Verde para conseguir sus ambiciones.
Hoy está claro que ni el Partido del Trabajo ni el Partido Verde tienen un peso político real en Tamaulipas. Mucho menos en la boleta electoral.
Tampoco lo tienen el PAN de Cabeza de Vaca ni el PRI de Alito.
El principal obstáculo de Morena rumbo a 2027 en Tamaulipas no está enfrente.
Está adentro. Está en los aspirantes acelerados.
En las ambiciones personales de quienes ya ocupan un cargo público y quieren eternizarse sin rendir cuentas al pueblo ni al partido que los llevó al poder.
Unidad y disciplina son la consigna de Morena en este proceso interno.
Pronto veremos quién está dispuesto a cumplir con las reglas.
Y quién solo quiere seguir viviendo del pueblo.
Pues eso.
Es bueno saberlo: 1) Mucho disfraz morado pero Gattás se niega a pedir disculpas a todas las mujeres violentadas en su administración. Especialmente a las del Cabildo de Victoria.