El Rector con la Presidenta Sheinbaum

Hay universidades que se mueven cuando hay crisis… y hay universidades que se mueven todos los días porque tienen rumbo. La UAT está claramente en la segunda categoría. 

Y eso no pasa por generación espontánea: pasa porque hay rector que revisa, empuja, corrige y vuelve a empujar. Dámaso Anaya no anda en modo inauguración eterna; anda en modo evaluación constante.

La reciente reunión para revisar avances institucionales no fue un trámite administrativo: fue una radiografía de cómo se está transformando la universidad por dentro. Infraestructura creciendo, nuevas carreras llegando a regiones donde antes no existían, modalidad en línea ampliando oportunidades reales y una matrícula que no deja de subir. 

Cuando el rector Dámaso Anaya habla de espacios para recibir a más jóvenes, no es discurso bonito: son aulas, programas y plataformas que ya están en marcha.

El Bachillerato Virtual UAT es quizá el ejemplo más claro de esta lógica de inclusión con estructura. No es improvisación digital, es política educativa bien pensada: abrirle la puerta a quienes por trabajo, distancia o rezago no habían podido terminar la prepa. 

Sumemos a eso nuevas licenciaturas, como Educación y Tecnologías Emergentes totalmente en línea, y lo que tenemos es una universidad que entiende cómo está cambiando el mundo… y se adapta antes de que la alcancen los problemas.

Pero la UAT no se está quedando encerrada en Ciudad Victoria ni en sus campus. Mientras se fortalecen indicadores académicos, su presencia ya se siente a nivel nacional. 

El rector Dámaso Anaya sentado en la mesa con la presidenta Claudia Sheinbaum y los rectores del país no es foto para redes: es la UAT participando en la reconfiguración del sistema educativo mexicano. 

Plataformas como Saberes MX, expansión de matrícula, formación humanista y justicia social son ahora parte de una agenda donde Tamaulipas no está mirando desde la banca.

Y mientras se construye educación del futuro, la universidad también exporta identidad. El Ballet Folklórico UAT y el Trío UATsteco llevando la cultura tamaulipeca hasta Canadá no es solo una gira artística: es diplomacia cultural universitaria.

Jóvenes representando a México con talento, disciplina y orgullo, mostrando que la formación integral sí existe cuando la universidad apuesta por el arte al mismo nivel que por la ciencia.

Hablando de ciencia —que no todo es zapateado y aplauso— la apertura del Doctorado en Ciencias de la Salud confirma hacia dónde va la UAT: investigación aplicada a problemas reales del país. 

Salud pública, prevención, desigualdad en servicios médicos, bienestar comunitario. No es doctorado de papel; es generación de conocimiento para mejorar vidas. Así se construye prestigio académico de verdad.

Y quizá uno de los movimientos más importantes —aunque menos espectaculares— es ver a la UAT convertida en espacio central del debate democrático. 

Los Diálogos sobre la Reforma Electoral no son foritos simbólicos: son ejercicios híbridos en todo el estado, con jóvenes, académicos, autoridades y sociedad discutiendo reglas del juego político. 

Que el rector Dámaso Anaya encabece este esfuerzo habla de una universidad que no huye de los temas públicos, sino que los ordena, los analiza y los transforma en propuestas.

En resumen: la UAT hoy crece por dentro, se conecta por fuera y se proyecta hacia el futuro. Infraestructura, educación digital, cultura internacional, ciencia de alto nivel y participación democrática caminando al mismo tiempo.

No es casualidad. Es dirección.

Y mientras algunos todavía piensan que la universidad solo sirve para dar clases, la administración de Dámaso Anaya la está convirtiendo en motor social, educativo y cívico de Tamaulipas.

Eso —aunque a algunos les incomode— es exactamente lo que hacen las grandes instituciones cuando están bien lideradas.

Pues eso.