Al mostrar su visa, el gobernador Américo Villarreal exhibió la campaña de mentiras en su contra.
No es muy difícil adivinar su origen.
Hace una semana, la presidenta Claudia Sheinbaum nombró en su discurso a esos grupos de interés: la oposición internacional, los corruptos del pasado y los traidores del movimiento.
En Tamaulipas, esos actores tienen nombre: Cabeza de Vaca, Eugenio Hernández y Eduardo Gattás.
Su objetivo es regresar al poder y mantenerse con él a cualquier costo.
Aunque operan de forma distinta, los tres recurren a la misma estrategia: esparcen rumores desde el anonimato.
A falta de credibilidad, Cabeza de Vaca utiliza a los Estados Unidos como espantapájaros. Para él todo es huachicol.
Su coro de acólitos repite el mismo guión en la interna del PAN, contra AMLO o contra el gobierno estatal.
Eugenio, por su parte, utiliza al Partido Verde como caballo de Troya.
Disfrazado de aliado, abrió espacios a los opositores más visibles de Morena y les dio libertad para atacar.
Su meta es sacar a Morena del Palacio de Gobierno y regresar al poder; por eso impulsa el destape anticipado de Maki rumbo a 2028.
El 2027 es la primera prueba. El Verde va por más candidaturas y más presupuesto para derrotar a Morena.
El caso de Gattás es más burdo. El aparato de propaganda de la alcaldía usa el anonimato de las redes sociales para atacar a secretarios de estado, legisladores y miembros de Morena que le estorben.
Su interés es seguir gobernando Victoria.
Aunque la reforma de Morena impide el nepotismo, él busca una curul para su familia y un títere en la alcaldía para negociar su impunidad.
El problema es que su expediente lo tiene más cerca de prisión que de cualquier cargo público. Como no puede limpiarse, su única salida es enlodar a los demás.
Identificar a estos actores y ponerlos bajo el reflector ya es una forma de neutralizarlos. No hay que esperar al siguiente rumor ni a la definición de candidaturas; ellos ya demostraron que no se detendrán.
El escenario de 2028 se definirá con la elección de 2027 y aunque el calendario oficial diga otra cosa, la carrera electoral ya comenzó.
La respuesta del gobernador a los señalamientos fue contundente porque no fue un simple discurso. Mostró pruebas.
También mostró serenidad. “La agenda y los proyectos continúan”, dijo.
Esa frase resume la diferencia entre su gobierno y sus adversarios.
Mientras ellos intentan fabricar una narrativa desde las sombras, Américo mantiene el rumbo.
No se distrae. Eso quisieran quienes lanzan las acusaciones sin sustento.
El gobernador tiene clara su responsabilidad con Tamaulipas. Su fortaleza se la dan sus resultados.
Por eso conserva el respaldo de la gente, de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobierno federal.
No es casualidad que la virulencia de los ataques aumentara luego de su demostración de músculo político en apoyo a la Presidenta, desde el recinto ferial.
Los opositores quisieran a un gobernador débil que no pueda liderar a su partido.
Resultó todo lo contrario.
Pues eso.