El 2025 ha sido un año políticamente intenso en México. No en su dirección, sino en la velocidad con la que han ocurrido las cosas.
Claudia Sheinbaum enfrentó en 12 meses lo que otros presidentes han enfrentado en seis años.
Sin embargo, a diferencia de sus antecesores, la Presidenta salió fortalecida y aprovechó para limpiar el camino de su administración en los años por venir.
Pero el 2025 no empezó con una crisis, al contrario. La noticia fue la estabilidad económica.
A la oposición, especialmente a los panistas, les gustaba presumir que ellos tenían el monopolio de la tranquilidad financiera al terminar con las crisis económicas de final de sexenio a las que los priistas nos tenían acostumbrados.
Pero la temida crisis de principio de año no ocurrió, al contrario, el peso se fortaleció en su cotización respecto al dólar, y ni siquiera la toma de protesta de Trump en enero afectó las variables macroeconómicas de México.
El episodio sirvió para enviar un mensaje de estabilidad y solidez financiera a los mercados internacionales, y estos respaldaron con los números al gobierno de Claudia Sheinbaum.
Este crédito moral que se ganó México se puso muy rápido a prueba con la guerra de aranceles que lanzó Trump.
Nuevamente la capacidad técnica y de negociación de nuestro país evitó que México cargara con los costos económicos del país vecino, e incluso se ganó inmunidad ante las agresivas políticas comerciales de los Estados Unidos.
México obtuvo lo que quiso sin necesidad de confrontación y esto sirvió para que la Presidenta se ganara el respeto de los vecinos, quienes se dieron cuenta que México podía ser un aliado no solo en materia comercial, sino también de seguridad.
No se puede hablar de 2025 sin referirse a las reformas constitucionales que impulsó la Presidenta Sheinbaum: Blindaje a programas sociales, reforma al equilibrio fiscal y presupuestal (manejo de deuda de estados y municipios), reforma en materia energética, ajustes al régimen de responsabilidades de servidores públicos (combate a la corrupción), reforma en materia de seguridad pública, reforma de órganos autónomos y por supuesto la Reforma al Poder Judicial.
Negociar una reforma, incluso con los grupos internos de su propio partido no es cualquier cosa, mucho menos cuando hay muchos intereses en juego, sin embargo en este primer año se realizaron siete y está en camino la reforma electoral.
Cada reforma sirvió para acelerar la visión de país de Claudia Sheinbaum y poner los cimientos de los futuros años de su gobierno. El blindaje a los programas sociales y la reforma en seguridad pública, así como el control de deuda marcan las prioridades de los próximos años.
El marco de la reforma energética y el combate a la corrupción son otros grandes temas de gran importancia para la Presidenta, pues los considera estratégicos para el desarrollo del país.
Las reformas sirvieron para fortalecer a México pero también fortalecieron el poder político de la Presidenta.
Mención aparte merece la Elección del Poder Judicial. Unas elecciones inéditas que fortalecen a la Presidencia, no necesariamente por quienes llegaron a los cargos, sino por los que se fueron.
El caso de Cabeza de Vaca es un ejemplo de los usos y abusos de las instancias de justicia. Vicios que se habían enquistado hasta convertirse en cotos de poder que no respondían a los intereses del pueblo sino a los intereses de los poderosos.
El nuevo Poder Judicial está naciendo apenas, está en pleno proceso de reconfiguración, pero esa es suficiente garantía.
El primer año de la Presidenta también trajo cambios en su gabinete. Rogelio Ramírez de la O renunció el 7 de marzo, tras aceptar permanecer durante la transición y la presentación del Paquete Económico 2025.
Se fue con el trabajo hecho y en su lugar llegó Edgar Amador Zamora, quien tiene un perfil más alineado con la visión fiscal de la Presidenta.
De igual forma Ernestina Godoy dejó su cargo en la Consejería Jurídica en noviembre pasado para asumir como Fiscal General de la República, luego de la renuncia de Alejandro Gertz Manero.
Un cambio quirúrgico y clave. No solo se fue alguien alejado del proyecto de Claudia Sheinbaum, sino que en su lugar llegó una de sus colaboradoras más cercanas a un rol estratégico, fortaleciendo la coordinación jurídica y de seguridad del gabinete.
Apoyos sociales, seguridad, impartición de justicia, lucha contra la corrupción, consolidación económica, ajustes en el gabinete. Todo esto ocurrió en 2025, el primer año de gobierno de la Presidenta.
Lo que a otros gobiernos les tomó medio sexenio, aquí ocurrió en doce meses. Y cuando un gobierno logra esto ya tiene puestas las bases para lograr su visión de futuro.
Por eso el 2025 fue el año de la Presidenta.
Pues eso.
