Las acusaciones de Gloria Molina contra Cabeza de Vaca y la declaración de culpabilidad contra la excontralora panista marcaron el punto de no retorno.
La exsecretaria de Salud habló de un modus operandi: ella se encargaba de los asuntos operativos, el gobernador de autorizar contratos millonarios.
Cabeza de Vaca no lo negó. Su respuesta fue cínica: “¿Dónde está el delito?”.
Cabeza de Vaca ya no es un político. Es simplemente un prófugo. Un ciudadano mexicoamericano con intereses económicos en los dos lados de la frontera, buscado por las autoridades mexicanas.
Ese es el daño de los señalamientos. Su contundencia no está en la novedad, sino en la confirmación de las sospechas.
Confirmación que no llega de sus rivales políticos, de sus víctimas ni de las autoridades. Proviene de una integrante de su gabinete que conoció desde dentro el manejo de la administración estatal.
La declaratoria de culpabilidad de la excontralora ilustra la corrupción extendida de la que habló Molina. Pero también algo más.
Comprueba que las investigaciones contra la administración de Cabeza de Vaca siguen en todos sus niveles.
El exgobernador reaccionó rápido y mal. Primero buscó las radiodifusoras. Después en sus redes sociales. Finalmente apareció el jueves, día de su cumpleaños, en los noticieros de Tv Azteca.
Salinas Pliego lo adelantó el martes 15 en X. No mencionó su nombre pero se refirió a él como un ‘nuevo amigo’.
Eso no fue una estrategia política. A Cabeza ya no le importa aparecer como un subordinado de Salinas Pliego, tampoco le importa que el empresario lo utilice para sus fines personales.
Cabeza de Vaca no estará en ninguna boleta electoral. Su situación jurídica y su permanencia fuera del país vuelven inviable cualquier proyecto electoral para 2027 o 2030.
No está en México porque no tiene un interés legítimo de participar en la política. Su interés es evitar ser detenido.
El fin del cabecismo y las acusaciones contra el exgobernador y sus funcionarios ponen al PAN Tamaulipas en una disyuntiva.
Acción Nacional está en ruinas. El relevo en la dirigencia es el primer paso para su reconstrucción, sin embargo su futuro no está garantizado. Al contrario. Podría nunca suceder si primero no se deslindan del exgobernador.
De no hacerlo podrían ser arrastrados con el vendaval que se avecina.
La decisión es simple. Pero para tomarla se necesita convicción.
El PAN Tamaulipas tiene que definirse. Si no lo hace corre el riesgo de terminar como el PRI, que nunca se deslindó de Eugenio y de sus malos gobiernos. Hoy los tricolores son apenas un partido testimonial.
La ironía es que los exgobernadores sí se deslindaron de sus partidos. Eugenio en el Verde, Cabeza en Somos.
Por supuesto que eso no es garantía para ganar una elección. Pero estar con Cabeza y Eugenio sí es sinónimo de repudio ciudadano. Ahí están los resultados de las boletas del 2022 y 2024, donde ambos fueron derrotados.
Por eso Morena no tiene nada de que preocuparse.
Septiembre es el mes de la presidenta, pero también del gobernador.
Américo hizo suyos los informes municipales. Un recordatorio a los alcaldes de que no gobiernan solos. Un recordatorio de que los mejores resultados llegan trabajando en equipo.
La designación de los candidatos a las gubernaturas de los estados que renuevan en 2027 dejaron claro que la presidenta Claudia Sheinbaum respeta y valora el liderazgo político en cada entidad y en Tamaulipas ese liderazgo lo tiene Américo.
Cabeza cumplió años esta semana pero fue el gobernador quien celebró.
Pues eso.