1.-Esta Semana Santa hay 3 millones de razones para celebrar. Son los turistas que espera Tamaulipas en las próximos días.
Es una cifra importante. En tres años los visitantes han aumentado 50 por ciento.
Si lo traducimos a pesos, son entre 2,000 y 2,500 millones para el sector turístico local solo en este periodo vacacional.
Tenemos las mismas playas y destinos, lo que ha cambiado es la voluntad.
Hoy la seguridad está garantizada. Las carreteras se encuentran en buenas condiciones y los cuerpos de auxilio trabajan las 24 horas.
No es un logro de temporada. Para recuperar la confianza del resto de México y del extranjero se necesita constancia, y así se ha hecho.
La estrategia del gobernador Américo Villarreal da resultados.
“Tamaulipas seguro te enamora” no es solo un slogan. Es una declaración de intenciones que se ha ido reafirmando año con año.
Los números son la confirmación de que se está haciendo un buen trabajo.
2.-Los destinos de playa siguen siendo los favoritos. Miramar, en Madero, es el principal motor. Pero el crecimiento ya alcanza destinos como Tula, La Pesca y los Cenotes de Aldama.
Ese impulso al turismo comunitario merece atención. En el centro del estado hay señales claras de movimiento.
Hidalgo prepara el ‘Hidalgazo 2026’ con actividades deportivas, culturales y recreativas.
En Padilla habrá fiesta junto al río Purificación. Y en Jaumave, cabalgatas, mojigangas, baile y jaripeo.
También se confirma que los municipios entendieron algo básico: en vacaciones hay que ofrecer razones para quedarse y razones para llegar.
Victoria, en cambio, vuelve a quedarse atrás.
Mientras otros municipios convierten sus espacios naturales y sus tradiciones en atractivo, la capital sigue atrapada en la ineptitud de su alcalde, con un evento clientelar y de promoción política.
Gattás usa el San Marcazo como escaparate, no como estrategia turística.
La ciudad carga ya cuatro años de abandono municipal. No se arreglan los baches, mucho menos se construye una oferta atractiva para atraer visitantes.
Peor aún: los espacios naturales no se protegen, se explotan. Ahí están los árboles talados en el lecho del San Marcos para montar sus bailes.
Por eso Victoria no genera derrama: la expulsa.
Quien puede, agarra carretera y se va a los municipios vecinos, donde al menos hay agua y gobiernan autoridades que ven al turismo como una oportunidad de crecimiento para la ciudad, no solo como fondo para selfies.
3.-Y mientras Gattás se disfraza de vaquero, payaso o luchador, los problemas del municipio se siguen acumulando.
Esta semana Gattás se burló de los sindicalizados por partida doble, primero porque incumplió con el bono de Semana Santa que por ley les corresponde.
En segundo lugar, por la burda intromisión en la vida interna del sindicato, al impulsar a una "nueva" secretaria general, pasando por encima de un proceso legal que aún no resuelve el Tribunal de Conciliación y Arbitraje de los Trabajadores del Estado y los Ayuntamientos.
Son al menos 900 empleados municipales que no podrán disfrutar de sus vacaciones porque Gattás prefiere derrochar los recursos municipales para su beneficio.
4.-“Claro que México ha dejado atrás a los Estados Unidos teniendo una presidenta mujer. Y aunque no tiene que ver con el género, es genial para las niñas pequeñas saber que cualquiera en la familia puede ser un líder, interpretar su rol con honor y buen sentido, que es lo que queremos de nuestros líderes”.
La frase es de la galardonada actriz Meryl Streep, quien estuvo en la Ciudad de México junto a Anne Hathaway para la promoción de su nueva película ‘El Diablo Viste a la Moda 2’.
5.-Para estos días de asueto y reflexión le comparto cinco libros para disfrutar en vacaciones.
El primero es un clásico mayor: El maestro y Margarita. Bulgákov escribió una novela salvaje, burlona y profundamente libre. En sus páginas caben el diablo suelto en Moscú, una lectura singular de Pilato y Jesús, y una exploración de la cobardía, el poder y el absurdo. No es un libro manso, pero sí uno de esos que siguen respirando mucho después de cerrarlos.
Nos quedamos en Rusia para el segundo: Un caballero en Moscú, de Amor Towles. Es una novela de una elegancia rara, con humor fino y enorme inteligencia emocional. La historia de un aristócrata condenado a vivir para siempre dentro de un hotel, termina siendo una meditación sobre la dignidad, la pérdida, la familia y la riqueza secreta de la vida cotidiana.
Cambiamos de registro y de geografía. El tercer libro es Puertas de fuego, de Steven Pressfield, una novela poderosa sobre la batalla de las Termópilas contada desde la perspectiva de un soldado espartano. No glorifica la guerra: la muestra en su violencia, en su disciplina y en su costo humano. Ahí están el sacrificio, el miedo, la lealtad y el valor sin romanticismos. Pressfield, veterano del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, escribió un libro que se ganó el respeto incluso en los círculos militares.
El cuarto libro suele meterse en el cajón de la fantasía, pero apenas por un par de licencias: en el fondo, Los leones de Al-Rassan, de Guy Gavriel Kay, es una espléndida novela histórica. Inspirada con claridad en la España de la Reconquista, retrata la tensión entre católicos, musulmanes y judíos en un mundo atravesado por la guerra, la política y la fe. Sin embargo, su grandeza no está en ese telón de fondo, sino en lo que hace con sus personajes cuando el mundo los obliga a elegir.
El quinto libro es Josef Fouché, de Stefan Zweig, quizá el mejor retrato literario de un político sin escrúpulos. Más que una biografía, es una disección del oportunismo en estado puro. Fouché sobrevive a la Revolución francesa, al Terror, a Napoleón y a la restauración monárquica no por convicciones, sino por una astucia fría y casi inhumana para acomodarse siempre del lado que le conviene. Zweig no solo narra una vida; exhibe una forma de ejercer el poder. Por eso el libro sigue siendo tan actual: recuerda que, en política, a veces no ascienden los más brillantes ni los más valientes, sino los más dúctiles, los más pacientes y los menos leales.