La UAT: una universidad que enseña y que investiga 

1. La Universidad Autónoma de Tamaulipas concentra a cerca de 470 de los 700 investigadores acreditados por el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores en el estado. 

El rector Dámaso Anaya Alvarado dio el dato en entrevista con medios de Ciudad Victoria, y esa cifra explica por sí sola por qué la UAT funciona como el pilar científico de Tamaulipas. 

Ningún otro espacio académico de la entidad reúne una masa crítica comparable de doctores dedicados a la investigación.

2. Anaya Alvarado precisó que los maestros del SNII están frente a grupo, no encerrados en un laboratorio. 

“Esto garantiza a los jóvenes el acceso a los conocimientos más recientes y a mejores herramientas para su formación", afirmó. 

Poner a investigadores de alto nivel a dar clase es una decisión sencilla de enunciar y difícil de sostener en el tiempo; la UAT la sostiene. 

El rector lo describe como una transformación del modelo pedagógico tradicional, convertido ahora en un motor de cambio real dentro de las aulas.

3. La estrategia académica se apoya en una alianza con el Gobierno del Estado, encabezado por Américo Villarreal Anaya, y con el Consejo Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología. 

Esa vinculación orienta la investigación universitaria hacia los problemas concretos de los municipios. 

La producción científica deja el laboratorio y se convierte en bienestar social para las comunidades tamaulipecas, con un sentido humano que el propio rector coloca al centro de la política institucional.

4. La UAT suma un programa de 25 mil certificaciones globales y microcredenciales para su profesorado y sus estudiantes. 

La cifra eleva las competencias pedagógicas de los maestros y el perfil competitivo de los egresados frente a un mercado laboral cada vez más exigente. 

Confirma, además, que la transformación educativa que impulsa Anaya Alvarado no se queda en el discurso institucional, sino que se traduce en herramientas concretas para quienes están en las aulas.

5. El rector también presidió la premiación de la primera Copa UAT de Básquetbol, torneo que reunió a 49 equipos y más de 612 niñas, niños y jóvenes deportistas. 

Panteras, Mustangs, Bulldogs, el Colegio José de Escandón La Salle y la Escuela Primaria Leona Vicario subieron al podio en categorías que van de los 6 hasta los 16 años. 

Anaya Alvarado llamó a las canchas universitarias "aulas de formación integral" y agradeció a familias y entrenadores su papel en la formación de los atletas, a quienes calificó como el pilar del crecimiento deportivo de cada niño. 

Lo acompañaron en el presídium el secretario de Vinculación, Rogelio de Jesús Ramírez Flores; el director de Deportes y Recreación, Julio Shauer Vela, y el coordinador deportivo del Colegio La Salle, Edgar Alba Amín. 

El rector insistió en que el verdadero valor del torneo está en aprender a superar los propios límites y en el trabajo en equipo, más que en los trofeos entregados. 

El niño Mauricio Cárdenas cerró la ceremonia con un mensaje que resumió el espíritu del encuentro: el orgullo de competir en espacios dignos.

Entre investigadores frente a grupo y niños compitiendo por un trofeo, la gestión de Dámaso Anaya persigue una sola idea: la universidad forma personas completas, dentro y fuera del aula. 

La ciencia y el deporte, en su discurso, no son dos agendas distintas, sino la misma apuesta institucional aplicada a públicos diferentes.