1.-La noticia de fondo no es “una prepa en línea”. La noticia es que la UAT decidió ir por el rezago donde vive: lejos, disperso y a veces invisible.
Al poner en marcha el Bachillerato Virtual y Mixto, Dámaso Anaya Alvarado está moviendo una pieza estratégica: abrir la puerta a quienes quedaron fuera del sistema por distancia, trabajo, dinero o simple abandono institucional. No es una plataforma; es una segunda oportunidad con nombre y apellido.
2.-Lo relevante es el enfoque: vulnerabilidad primero.
En la reunión donde se definió el modelo, Dámaso Anaya lo dejó claro: la educación media superior tiene que llegar a las regiones que hoy no la tienen. Y si el Estado es grande y desigual, la cobertura no se logra con discursos, se logra con modalidad flexible, soporte académico y operación seria.
Además, este paso no viene solo. Tras la apertura de la Preparatoria Nuevo Laredo, la UAT ya está empujando más acciones municipales. Traducido: el mapa educativo de Tamaulipas se está redibujando.
3.-La UAT está armando un “corredor” completo: de la prepa al título… sin salir de internet.
El bachillerato virtual no es el final del proyecto, es el inicio de una nueva etapa. La UAT planea abrir cinco licenciaturas totalmente en línea que se sumarán a las existentes. Eso significa crecimiento sin exigir mudanza, sin exigir transporte, sin exigir que la vida se acomode al aula: ahora el aula se acomoda a la vida.
Y sí: esto también es rectoría. Porque solo una conducción como la de Dámaso Anaya Alvarado puede convertir una intención en un modelo, un calendario y una ruta de implementación.
4.-Mientras se amplía la cobertura educativa, la UAT también sostiene el músculo identitario: deporte de alto rendimiento que forma carácter.
El recibimiento a Correcaminos campeón no fue un “acto de aplauso”. Dámaso Anaya lo convirtió en mensaje institucional: disciplina, fuerzas básicas, talento joven y deporte como formación integral.
A eso súmale judo con medallas nacionales y Regina Pedraza clasificando al Panamericano. La universidad no solo forma profesionistas: forma competidores con método. Y eso también educa.
5.-Y cuando una universidad crece, necesita algo más que matrícula: necesita ciudadanía.
La herramienta digital para orientar sobre la elección judicial es una jugada fina: explicar lo complejo, bajar la boleta a tierra, facilitar un voto informado. Dámaso Anaya Alvarado entendió que la formación integral no se presume; se practica. Y por eso la UAT se coordina con INE e IETAM, presta auditorios, abre foros y asume un rol cívico que pocas instituciones sostienen con constancia.
Cierre: la UAT está empujando cobertura (prepa), continuidad (licenciaturas en línea), excelencia (acreditaciones internacionales), identidad (deporte) y ciudadanía (participación informada). Eso no es un listado de acciones: es un proyecto de estado educativo en construcción.
