La boleta y la goleada

1.- Lo reprueba la Auditoría. Lo reprueba el Congreso. Lo reprueba la realidad. Y también la ciudadanía.

El alcalde de Victoria, Lalo Gattás, sacó 27.2 de 100 en confianza ciudadana, de acuerdo con la encuesta de Massive Caller del 5 de julio.

Apenas 27 de cada 100 victorenses dijeron confiar en él.

La cifra lo coloca entre los peores alcaldes tamaulipecos medidos por la encuestadora.

La boleta de calificaciones sigue.

En aprobación, Gattás obtuvo 42.4 de 100. Ni al 50 llegó.

El único rubro donde Victoria aparece bien evaluada es la percepción de seguridad. Solo el 15.1 por ciento de los entrevistados dijo sentirse inseguro en la capital.

El problema para Gattás es que ese resultado no le corresponde. La seguridad pública en Victoria descansa principalmente en autoridades estatales y federales. El municipio ni veladores tiene.

La encuesta es del 5 de julio. Gattás está en su quinto año de gobierno.

¿Qué castigo le pondría usted a un hijo si llega a casa con una calificación de 27? ¿Y qué pensaría si todavía presume que también sacó un 42?

Los victorenses tienen claro quién es el responsable de que la capital esté en ruinas.

También dejan claro que ya no le creen.

El 73 por ciento de Victoria no puede estar equivocado.

Lo dicen las encuestas. Lo dicen las fugas de agua potable. Lo dicen las calles destruidas, los baches y socavones, la basura que dura días sin recogerse, las denuncias en su contra y su intento por callar las críticas dentro del Cabildo.

Eso es lo que ha logrado Gattás en casi cinco años de gobierno.

De eso sí hay pruebas.

De sus logros, la ciudad sigue esperando evidencias.

2.- Hablando de desconfianza.

El grupo del ex gobernador Cabeza de Vaca perdió la elección interna por la dirigencia del PAN.

Por goleada: tres a uno.

Gloria Garza y el ‘Truco’ obtuvieron 3 mil 739 votos contra 1 mil 237 de Omeheira y Garza de Coss.

El marcador es revelador. Los jugadores, más.

Gloria y el ‘Truco’. Gerardo Peña. Patricia Saldívar. ‘YAC’. Todos fueron funcionarios de primer nivel en el gobierno de Cabeza de Vaca.

Imagínese usted.

Si ellos le dieron la espalda, que son quienes mejor lo conocen, qué se puede esperar del resto de los tamaulipecos.

El cabecismo perdió el control del PAN Tamaulipas.

Pero todavía no ha desaparecido.

El punto final está en las demandas que pesan en su contra. En contra del ex gobernador y de sus secretarios investigados por presuntos actos de corrupción.

3.-Cabeza de Vaca debe estar insoportable.

No solo por la derrota en la interna panista del domingo, también por el encontronazo verbal que tuvo con Santiago Nieto en las redes sociales este inicio de semana.

El exgobernador necesita un blanco para descargar su frustración.

El problema para el gringo jubilado es que Santiago Nieto busca convertirse en candidato de Morena para la gubernatura de Querétaro.

Y eso sería un nuevo revés para Cabeza.

Uno más.

Ojalá que Cabeza de Vaca nos comparta su pronóstico para campeón del mundial.

Para apostar en contra.

4.- Por cierto, se ha dado cuenta que desde que el Gobierno de México exhibió la solicitud de extradición contra Cabeza de Vaca, el ex gobernador dejó de exigir la extradición de Rocha Moya.

¿Será que le preocupa que el gobierno estadounidense también pueda usarlo como moneda de cambio?

Es pregunta.

5.-Este martes, el gobernador Américo Villarreal le bajó la calentura electoral a los servidores públicos del gobierno del estado.

A pregunta expresa sobre las posibles renuncias en su gabinete en busca de una candidatura para la elección de 2027, el mandatario fue claro.

Llamó a sus colaboradores a mantenerse concentrados en las tareas de gobierno y evitar distracciones por proyectos políticos personales.

"Tenemos una gran responsabilidad y todavía nos resta más de una tercera parte de esta administración. Es un tiempo muy bueno para consolidar proyectos e iniciar otros que permitan seguir mejorando la calidad de vida de las y los tamaulipecos", dijo.

Américo reconoció que puede haber aspiraciones, pero cada funcionario deberá tomar una decisión de acuerdo a los tiempos legales que marcan los partidos y las autoridades electorales.

El mensaje fue claro y sencillo.

Todavía no son tiempos de campaña.

Son tiempos de gobierno.

Quietos. Y a trabajar.