La Universidad Autónoma de Tamaulipas sigue activa en el verano.
El rector Dámaso Anaya Alvarado inició los Campamentos Deportivos y Culturales de Verano 2026 y llenó de actividad las vacaciones de cientos de niñas y niños tamaulipecos.
Del 6 al 17 de julio, los gimnasios multidisciplinarios de Victoria, Nuevo Laredo, Tampico, Mante y Reynosa funcionan al mismo tiempo, coordinados por la Secretaría de Vinculación.
La oferta deportiva es amplia: básquetbol, tae kwon do, judo, fútbol, tochito, voleibol, béisbol, tenis, gimnasia, jiu-jitsu, aikido, kung-fu, yoga, zumba, pilates, entrenamiento funcional, crossfit, step y steel combat.
Contarla completa ocupa un párrafo, y aun así no alcanza a describir lo que viven los niños cada día en los gimnasios universitarios.
La parte cultural no se queda atrás: baile, arte, cine, manualidades, dibujo, pintura, ritmos latinos, canto y danza aérea, además de visitas guiadas, espacios de lectura y encuentros educativos.
Es un programa formativo, pensado para despertar creatividad y no solo para cansar cuerpos.
Los beneficiarios son niñas y niños de entre 6 y 12 años, la franja que suele quedar a la deriva en estas fechas mientras los padres trabajan.
Tienen un espacio seguro, personal capacitado y una infraestructura de primer nivel. Ahí está el valor del programa: resuelve un problema de miles de familias tamaulipecas.
La Secretaría de Vinculación lleva el peso operativo, pero la instrucción y la visión son rectorales.
Dámaso Anaya ha insistido, desde que llegó a la Rectoría, en que la universidad tiene una responsabilidad directa con la sociedad que la sostiene. Estos campamentos traducen ese discurso en gimnasios llenos y disciplinas activas.
Montar una operación así —cinco sedes, decenas de disciplinas deportivas y culturales, personal capacitado, logística sincronizada— exige planeación y presupuesto bien dirigido.
Refleja una convicción clara: la responsabilidad social se demuestra con hechos.
Ahí está el mérito de la actual administración, que llevó a la universidad más allá de las aulas justo cuando el calendario oficial marca receso.
Reconocimiento para una universidad que en pleno julio decidió usar sus instalaciones para sembrar salud, disciplina y cultura en la niñez tamaulipeca.
Con Dámaso Anaya al frente, la UAT construye bienestar concreto para las familias del estado.
Pues eso.
