¿Dónde están los árbitros?

AL EXTREMO.- No suena nada descabellada la propuesta presentada ayer ante el Pleno Legislativo, por el priista, Rafael González Benavides, sobre destituir e inhabilitar hasta por cinco años a los servidores públicos que incurran en opacidad.

El matamorense presentó una iniciativa de decreto que busca reformar la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública , precisamente para adicionarle sanciones dirigidas a quienes incurran en violación a la misma.

Aunque se ve complicado que la propuesta prospere, no por mala sino porque difícilmente las otras bancadas le darán el respaldo, en realidad sería bastante saludable para la sociedad que se castigara a quienes se pitorrean de la transparencia y el acceso a la información pública.

Y es que a pesar de la modernización del marco legislativo en la materia, en el terreno de los hechos es muy poco lo que se ha avanzado.

Por eso le digo que , aunque extremosa, es muy buena la propuesta tricolor . Lástima que no tenga muchas posibilidades de éxito.

EN LO OSCURITO.- A propósito de opacidad, los debates entre candidatos a diputados por los dos distritos de Victoria, el XIV y XV, se están dando en lo oscurito.

El hecho se debe a que la presunta asociación civil que organizó el encuentro, prohibió la transmisión en vivo por parte de los periodistas locales.

Pretextando insuficiencia de espacio, la filial de TV Azteca se arrogó la exclusividad de difusión del debate.

Desde luego que tal situación resulta criticable y lamentable, porque la idea de fondo de los debates es que sirvan para que la sociedad tenga elementos que a la postre la lleven a definir su voto.

Sin embargo, resulta mas criticable el silencio que al respecto guardan los árbitros electorales como el Instituto Electoral de Tamaulipas, (Ietam), y el Instituto Nacional Electoral, (INE).

¿Que caso tiene que los candidatos debatan entre ellos o para una audiencia limitada? Que alguien explique.

NO ENTUSIASMAN.- Lo dicho: ya transcurrió la mitad del periodo de campañas y los candidatos a las diputaciones locales siguen sin generar entusiasmo entre el electorado tamaulipeco.

El hecho se debe a dos factores: al descredito social de la imagen de los políticos, pero también a la notoria incapacidad de los candidatos para presentar propuestas legislativas creíbles y viables.

Muchos de los aspirantes a una curul se siguen ofreciendo como solucionadores de problemas sociales que no está en sus manos resolver, mientras que otros proponen crear leyes que ya existen.

Por ejemplo, en el sur hay un candidato que les ofreció a los habitantes de su distrito, promover una ley para obligar a los propietarios de predios baldíos a mantenerlos limpios, cuando en realidad ya existen varias disposiciones normativas sobre el tema.

Si siguen en esas, la elección del dos de junio corre el riesgo de ser la más despreciada de la historia tamaulipeca. Y no le exagero.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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