1.-Cuando una universidad empieza a crecer en cobertura, impacto social, prestigio académico y presencia comunitaria al mismo tiempo, no es casualidad: es conducción estratégica.
Eso es lo que hoy se observa en la Universidad Autónoma de Tamaulipas bajo el liderazgo de Dámaso Anaya Alvarado.
Cinco puntos lo dejan claro.
La expansión académica ya no es promesa, es realidad impulsada directamente por Dámaso Anaya como eje central de su administración.
Trece nuevos programas educativos entre carreras de reciente creación y ampliaciones en distintas sedes del estado no solo aumentan matrícula: alinean a la UAT con las demandas reales del mercado laboral y del desarrollo regional.
Ciencia de datos, inteligencia artificial, ingeniería biomédica, desarrollo sostenible, salud profesional, deporte aplicado. La universidad está mirando al futuro, no al pasado.
2.-La Facultad de Medicina de Tampico se convierte en un eje estratégico de innovación educativa en salud, una apuesta que el propio Dámaso Anaya ha colocado como prioridad institucional.
No solo médicos, ahora cuidadores profesionales, especialistas en deporte científico e ingenieros biomédicos. Es decir: atención integral, tecnología médica y prevención.
Formación moderna para problemas modernos.
3.-El deporte universitario dejó de ser actividad complementaria y se volvió plataforma de identidad y excelencia.
Correcaminos de la UAT lidera la asistencia en la Liga de Expansión MX, con estadios llenos y comunidad volcada con su equipo.
Y en lo individual, Regina Pedraza encabeza el ranking nacional de esgrima y apunta a Juegos Olímpicos. Afición, alto rendimiento y orgullo universitario caminando juntos.
4.-La política de becas no se limita a la propia universidad: la UAT se convierte en puente para que estudiantes vulnerables accedan a apoyos estatales como la Beca Futuro Tamaulipas.
Traducción práctica: menos deserción, más oportunidades, más permanencia escolar.
La educación como motor de movilidad social, no como filtro de exclusión.
5.-Todo este crecimiento responde a una visión que no se improvisa.
Desde nuevas carreras hasta el fortalecimiento deportivo y social, cada decisión forma parte de una estrategia institucional clara que Dámaso Anaya ha venido construyendo paso a paso: escuchar a sectores productivos, anticipar necesidades profesionales y llevar oportunidades educativas a donde realmente se requieren.
Más carreras donde se necesitan.
Más deporte que une comunidades.
Más apoyos que sostienen trayectorias estudiantiles.
No es expansión desordenada.
Es desarrollo con sentido.
La UAT hoy no solo forma profesionistas: está creando un ecosistema educativo completo que impacta en lo académico, lo social y lo comunitario.
Y cuando una universidad crece con visión, el efecto se multiplica.
Eso no ocurre por inercia.
Ocurre cuando hay liderazgo que sabe a dónde va.
La transformación universitaria ya está en marcha.
Y cada vez se nota más.
