1. El rector Dámaso Anaya Alvarado condenó cualquier rito de iniciación o práctica vejatoria contra alumnas y alumnos. También fijó una posición que debe convertirse en regla permanente dentro de la UAT: cero tolerancia a conductas que vulneren la dignidad, la seguridad y la convivencia universitaria.
Ese mensaje importa porque las novatadas han sobrevivido durante años bajo una falsa cultura de tradición, pertenencia o camaradería. En realidad, muchas terminan normalizando abusos, humillaciones y riesgos que ninguna institución educativa debe permitir. Una universidad forma profesionistas, pero también debe formar ciudadanos con límites claros, respeto y responsabilidad.
2. El rector, acompañado por el director de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, José Octavio Merino Charrez, y por el titular de la Defensoría de los Derechos Universitarios, Jesús Guzmán Morales, expresó solidaridad con el estudiante afectado y con su familia. También informó que la UAT ofreció acompañamiento médico, psicológico y legal, además de condiciones para la continuidad académica del joven.
La familia decidió solicitar la baja y el retiro de la matrícula. La prioridad institucional, en cualquier caso de esta naturaleza, tiene que ser la persona afectada. Su salud, su seguridad, su proceso emocional y su decisión familiar deben respetarse.
Dámaso Anaya fue más allá del protocolo y habló con molestia. El rector anunció sanciones administrativas firmes y actuación en estricto apego a la legislación universitaria.
3. La UAT informó que colabora con la Fiscalía General del Estado y con la Defensoría de los Derechos Universitarios. Ese punto es fundamental. La Universidad debe facilitar las indagatorias, entregar elementos, preservar evidencia y permitir que las autoridades competentes esclarezcan lo ocurrido.
También debe cuidar el debido proceso. La firmeza institucional no significa linchamiento. Significa investigar bien, documentar responsabilidades y sancionar conforme a la ley universitaria. La Defensoría abrió un expediente bajo principios de debida diligencia y autonomía técnica. Además, se otorgaron medidas cautelares y se informó de un avance sustancial en la investigación.
El Consejo Técnico de la Facultad fue convocado para deslindar responsabilidades internas.
4. El director de la Facultad, José Octavio Merino Charrez, explicó que el personal administrativo brindó atención médica inmediata al joven y coordinó su traslado al hospital. También sostuvo que los hechos señalados fueron actos aislados, realizados de forma independiente entre particulares y fuera de la agenda institucional.
Esa precisión puede ser relevante dentro de la investigación.
5. La respuesta de Dámaso Anaya demuestra que la Universidad Autónoma de Tamaulipas tiene protocolos establecidos para garantizar el bienestar de la comunidad universitaria.
La UAT ya cuenta con herramientas que pueden fortalecer esta ruta. La Defensoría de los Derechos Universitarios, el programa “Correcaminos por la Paz” y la creación de la Dirección de Atención a la Salud Mental son parte de una política más robusta para detectar riesgos, atender conflictos y construir entornos seguros.
Ese es el papel que debe asumir una universidad pública moderna. Formar profesionistas con conocimiento, pero también comunidades con respeto.
