Hay semanas en las que una universidad simplemente cumple agenda. Y hay otras —como las que viene encadenando la Universidad Autónoma de Tamaulipas— en las que se nota claramente que existe un proyecto institucional en movimiento.
Uno que conecta educación superior, salud, deporte, reflexión pública y alianzas estratégicas con una misma lógica: impacto real.
Al frente de esa dinámica está Dámaso Anaya Alvarado, quien no anda inaugurando eventos para la foto, sino colocando a la UAT donde debe estar: en los espacios donde se toman decisiones, se forma talento y se transforma comunidad.
Ahí está su participación en la reunión regional de universidades del noreste dentro de la ANUIES. No es un encuentro protocolario más. Es donde se están construyendo redes de innovación, inclusión, desarrollo tecnológico y bienestar universitario para los próximos años.
Dámaso Anaya entendió algo clave: hoy las universidades que avanzan son las que colaboran, no las que compiten en aislamiento. Alianzas que terminan beneficiando directamente a los estudiantes, la investigación y la vinculación social.
Pero mientras se construyen estrategias de largo plazo, la UAT sigue entregando resultados inmediatos.
En salud, por ejemplo, la formación de médicos especialistas junto con el Hospital Regional de Alta Especialidad de Victoria ya no es teoría académica: es capital humano altamente preparado que se integra al sistema de atención médica.
Especialidades críticas, años de residencia exigente y profesionales que salen con nivel nacional. No es casualidad: es respaldo institucional constante, alineado a la visión humanista que ha marcado el rector Dámaso Anaya.
Y si hablamos de talento que brilla fuera del aula, ahí está Edith de Leija, estudiante universitaria y mejor beisbolista del año en México.
Profesional, campeona nacional, seleccionada mundial y al mismo tiempo universitaria. Esa mezcla de alto rendimiento deportivo y formación académica no se logra sola. Se logra cuando una universidad entiende que educar también es apoyar sueños grandes.
Lo mismo ocurre en el terreno de las ideas. La Semana de la Constitución organizada por la Facultad de Derecho no fue un desfile de discursos aburridos: fue debate real sobre justicia, reformas judiciales, modernización del Estado y los retos del constitucionalismo mexicano.
Jóvenes reflexionando sobre país, leyes y futuro democrático. Universidad formando pensamiento crítico, no solo profesionistas de trámite.
Todo esto ocurre al mismo tiempo.
Alianzas nacionales.
Especialistas médicos egresando.
Deportistas de élite representando al país.
Estudiantes discutiendo el rumbo constitucional de México.
No es coincidencia.
Es proyecto.
Y detrás de ese proyecto hay conducción clara. Dámaso Anaya ha ido moviendo a la UAT hacia una universidad más conectada con la realidad social, más fuerte académicamente y más visible a nivel nacional.
No con escándalo.
Con trabajo.
La UAT hoy no solo da clases.
Forma líderes, produce especialistas, impulsa talento y participa en la construcción del futuro educativo del país.
Eso no se logra con boletines.
Se logra con visión sostenida.
Y por lo que se está viendo, esa visión ya está dando resultados.
