Dámaso Anaya mueve a la UAT y a Tamaulipas

1.-Hay rectorías que administran edificios. Y hay rectorías que administran futuro. 

Dámaso Anaya está empeñado en lo segundo: convertir a la UAT en una institución que se vea en el aula, sí, pero también en la salud pública, en la empleabilidad, en la prevención, en la infraestructura cotidiana y hasta en la forma en que Tamaulipas se cuenta a sí mismo.

 Lo que parece una agenda repleta, en realidad es una estrategia: formar mejor y servir más.

2.-Reynosa lo mostró con precisión. En la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Aztlán, el rector encabezó una jornada donde la palabra “integral” dejó de ser adorno. 

Vacunación contra sarampión, influenza, COVID, neumococo y toxoide tetánico; toma de signos vitales; desparasitantes; registro para “Lentes con Corazón”; y una conferencia para prevenir el sarampión. 

Es salud pública en modo universidad: rápida, directa y con enfoque preventivo. 

Y hay un detalle político importante: participaron estudiantes de la primera generación de Enfermería, carrera recién creada en la unidad, junto con alumnos de Químico Farmacéutico Biólogo y del laboratorio de Análisis Clínicos. 

Es decir: la UAT está formando mientras atiende. Aprendizaje con impacto. Servicio con supervisión. Formación que no se queda en el cuaderno.

3.-La otra mitad de esa visita no fue clínica: fue territorial. 

Dámaso presidió la reunión del Consejo Consultivo de Instituciones de Educación Superior y Media Superior, un organismo con más de 20 instituciones de la región fronteriza. 

Eso es vinculación sin maquillaje: sentarse con el ecosistema educativo para coordinar, articular y abrir oportunidades. 

En un Reynosa donde el reto no es solo estudiar, sino quedarse, crecer y profesionalizarse sin tener que emigrar, la articulación académica es política de desarrollo regional.

 Y el rector lo dijo: agenda para más oportunidades, para consolidar formación y para que Tamaulipas tenga capital humano que empuje su propio crecimiento.

4.-Luego está el golpe más fuerte, el que casi no se aprecia porque no hace ruido: 20 mil microcredenciales internacionales gratuitas. 

La UAT abrió el Ecosistema Microcredenciales UAT 2026 con 69 opciones agrupadas en 17 tipos, para estudiantes, docentes y personal administrativo. 

No es un cursito de “motivación” con diploma de impresión casera. Son certificaciones alineadas al mercado laboral contemporáneo: habilidades digitales, productividad, nube, diseño e ingeniería digital, y especializaciones como ciberseguridad, marketing digital, desarrollo de videojuegos, agronegocios, salud, hospitalidad. 

Esto es una intervención seria sobre el mayor miedo de cualquier familia: “¿y mi hijo de qué va a vivir?”. 

Si la universidad pública no mejora la empleabilidad, se vuelve discurso. Si la mejora y además lo hace gratis, se vuelve palanca.

5.-Y mientras se atiende salud y se entregan herramientas para el trabajo, la UAT sigue construyendo comunidad e infraestructura, que es donde se mide una gestión. 

En la Facultad de Ingeniería y Ciencias inauguraron la techumbre de la cancha de usos múltiples y se formalizó el inicio de gestión del director Vicente Paul Saldívar (2026–2029). 

No es solo “un techo”: es dignidad, convivencia, bienestar y formación integral. Y como remate, en Tampico la UAT certificó a 29 guías especializados en turismo bajo norma oficial, con rigor académico y respaldo institucional: profesionalizar el turismo, fortalecer identidad y proyectar el patrimonio sin improvisación. 

Así se hace desarrollo: con técnica, con reglas, con gente capacitada.

La fotografía completa es ésta: Dámaso Anaya está moviendo a la UAT hacia un modelo útil.

Útil para el estudiante que quiere empleo, para la comunidad que necesita prevención, para la región que exige coordinación, para el estado que quiere competir, y para la sociedad que ya se cansó de instituciones que hablan bonito y hacen poco. 

Cuando la UAT se aparece con vacunas, certificaciones y formación con impacto, no está haciendo relaciones públicas: está haciendo política pública para mejorar la calidad de vida de los tamaulipecos.