1.-La universidad que cuida desde la cuna también educa mejor en las aulas.
La visita del rector Dámaso Anaya al CENDI UAT Empresarial no fue un acto simbólico, sino una declaración de principios: bienestar, afecto y calidad como parte del proyecto educativo.
Atender con profesionalismo a más de 160 niñas y niños, bajo un modelo del IMSS, habla de una institución que entiende que la formación humana empieza mucho antes del primer día de clases. La UAT no solo produce profesionistas; forma personas desde la primera infancia.
2.-Cuando una universidad se toma en serio la calidad, se rodea de quienes saben medirla.
La reunión de Dámaso Anaya con la directora general del CENEVAL confirma que la UAT no le saca la vuelta a la evaluación, la transparencia ni a la mejora continua.
Becas institucionales, certificaciones académicas y acompañamiento en programas como el bachillerato en línea apuntan a una lógica clara: crecer sí, pero crecer bien. No se trata de inflar cifras, sino de elevar estándares.
3.-El rector Dámaso Anaya también está construyendo una administración cercana, que pisa aulas y escucha estudiantes.
Su recorrido por la Preparatoria No. 3 dejó claro que la modernización no se queda en discursos: techumbres nuevas, centros de cómputo renovados, pantallas interactivas y un sólido programa bilingüe son ya parte de la vida diaria del plantel.
Pero lo más importante es el contacto directo, el diálogo con docentes y jóvenes que convierte a la rectoría en aliada del proceso educativo, no en oficina distante.
4.-La UAT está entendiendo algo clave: la educación integral no solo pasa por libros y exámenes.
El crecimiento del deporte universitario del 12 al 18 % de participación estudiantil es una señal contundente.
Medallas, torneos interfacultades y un entusiasmo que se contagia reflejan una universidad que apuesta por disciplina, salud y trabajo en equipo.
Bajo esta visión, el deporte no es relleno extracurricular, sino parte del carácter profesional que se quiere formar.
5.-Y si de inclusión real hablamos, el Bachillerato Virtual UAT es probablemente uno de los proyectos más transformadores de esta administración.
Más de mil estudiantes de distintos estados del país iniciarán clases en enero de 2026 gracias a este modelo.
Personas adultas, jóvenes de zonas alejadas, quienes habían quedado fuera del sistema ahora tienen una segunda oportunidad educativa con validez oficial.
Sumado a nuevas licenciaturas totalmente en línea, la UAT se está convirtiendo en una universidad sin fronteras físicas.
En conjunto, lo que se observa es una gestión que combina humanismo con estructura, cercanía con planeación y crecimiento con calidad.
Desde los centros infantiles hasta la educación virtual, pasando por evaluación académica, infraestructura moderna y deporte universitario, la Universidad Autónoma de Tamaulipas avanza con rumbo claro.
No es casualidad. Es liderazgo con visión.
Y mientras algunos todavía conciben la universidad como un edificio con salones, la administración de Dámaso Anaya la está consolidando como una comunidad viva que educa, cuida, incluye y transforma.