1.-Cuando una universidad empieza a intervenir desde el bachillerato para formar estudiantes bilingües, no está pensando en el siguiente semestre: está construyendo capital humano para las próximas décadas.
Eso es exactamente lo que hoy impulsa la Universidad Autónoma de Tamaulipas con su proyecto de formación en inglés en la educación media superior.
Y no es ocurrencia aislada. Es una estrategia encabezada por Dámaso Anaya Alvarado, quien ha entendido que sin dominio del idioma no hay verdadera internacionalización educativa ni movilidad social real.
Capacitar a miles de docentes, modernizar métodos de enseñanza y elevar el nivel desde el bachillerato es atacar el problema de raíz.
2.-La visión de Dámaso Anaya no se queda en los muros de la UAT.
En el trabajo regional con universidades del noreste dentro de la ANUIES, la casa de estudios está empujando cobertura con equidad, transferencia de conocimiento y vinculación real con sectores productivos y sociales.
Aquí la UAT no va como espectadora. Va como actor que propone, suma y construye políticas educativas de alcance regional. Educación superior pensada como motor de desarrollo, no como isla académica.
3.-Mientras se planea a gran escala, los resultados individuales ya están llegando.
Ahí está José Alfredo Quintá, universitario que sube al podio nacional en judo entre atletas de casi todo el país. Alto rendimiento deportivo que refleja una formación integral donde disciplina, salud y excelencia van de la mano.
Bajo el impulso directo de Dámaso Anaya, el deporte volvió a ser parte central del proyecto universitario, no un complemento decorativo.
4.-La vinculación con la sociedad se está traduciendo en convenios que sí generan oportunidades.
El acuerdo con la Asociación de Mujeres Jefas de Empresa abre mentorías, proyectos productivos y contacto real con el mundo empresarial para estudiantes universitarias.
Aquí la educación no termina en el aula: se conecta con emprendimiento, liderazgo femenino y desarrollo económico regional. Una universidad que forma profesionistas, pero también crea redes de crecimiento.
5.-Y cuando se habla de compromiso social, no es discurso.
El convenio con la Secretaría de Salud fortalece campañas, servicio comunitario, investigación y atención médica directa. Al mismo tiempo, el regreso de los Juegos Interzonas UAT vuelve a unir a cientos de atletas universitarios de todo el estado en torno a valores, bienestar y comunidad.
Otra vez, con Dámaso Anaya al frente, integrando salud, deporte y educación en un solo proyecto de desarrollo humano.
Bilingüismo desde la base.
Educación regional coordinada.
Talento deportivo en alto nivel.
Vinculación productiva real.
Compromiso social activo.
Eso no es agenda dispersa.
Es un modelo universitario completo.
La UAT hoy no solo imparte clases: forma ciudadanos globales, impulsa talento, genera desarrollo y se mete de lleno en los problemas reales de Tamaulipas.
Y detrás de esa transformación constante hay liderazgo con rumbo claro.