Érick, el pequeño que volvió a nacer entre los escombros

El menor se dirigía a su escuela cuando varias viviendas se derrumbaron por el sismo, parte de una le cayó a Erick. Pese a los diagnósticos desalentadores, hoy vive para contarlo

Jojutla, Morelos.- “Dios tiene preparado algo especial para Erick, por algún motivo él está vivo después de que nos dijeron que médicamente no era posible que sobreviviera luego de que una teja le cayó en la cabeza, rompió su cráneo y le abrió el cerebro”, relata Ana María García Cazales, mamá de Erick Antonio Amaro García.

Hace un año, el 19 de septiembre, Erick se dirigía a la escuela, tenía pocas semanas de haber entrado a primero de secundaria, en el turno vespertino. Su papá siempre lo llevaba a la escuela, pero ese día no pudo, por lo que salió solo.
 

En el trayecto y en medio del sismo, sobre la calle 18 de Marzo, varias viviendas se derrumbaron, parte de una le cayó a Erick. En segundos, una teja perforó su cráneo y se incrustó hasta la mitad de su cerebro.
 

Los médicos le dieron pocas esperanzas. Ese mismo día fue operado para extraerle el objeto, pero la advertencia fue clara: quedaría postrado en cama.

A partir de ahí comenzó el milagro

"Nos dijeron que médicamente no era posible que sobreviviera, pero lo hizo. Nos dijeron que no caminaría y no volvería a hablar y ahorita ya está de regreso en la secundaria, sí, tiene daños irreversibles, pero está vivo".
 

Erick recibió tres operaciones, en la última necesitaban mucho dinero, requerían una placa especial para cubrir su cerebro, por lo que su familia pidió ayuda. Fue el Gobernador Graco Ramírez quien gestionó que la intervención quirúrgica se realizara en el hospital de la Secretaría de Marina.
 

"Agradecemos el apoyo del Gobierno del Estado, su ayuda fue valiosa para la salud y recuperación de Erick. Los médicos están sorprendidos con su caso, contra todo pronóstico ha salido adelante, dice su mamá".

La salud de Erick ha mejorado, hasta ahora no ha tenido rechazo de la placa, pero le han dicho que necesitará de más cirugías porque está en crecimiento y deberán cambiarle la placa; además, debe permanecer en constante rehabilitación para evitar que sus músculos se atrofien, por lo que cada tercer día acude a terapia.



A un año de la tragedia, Ana María está segura que su hijo tiene un propósito en esta vida. No ha sido un proceso fácil.

Agradece a todas las personas que los han apoyado, “nunca creímos que personas como Guillermo del Toro nos ayudarían y, hasta la fecha, le llama a él por teléfono”.