Puntada a puntada, el arte de la cuera hecha a mano.
En este taller, encabezado por Victor Montoya, primera generación en su familia dedicada a la elaboración de cueras, cinco personas trabajan juntas en todo el proceso de elaboración de cada prenda, la cual se realiza totalmente a la medida del cliente.
Todo inicia con la toma de medidas y la creación de los patrones, que posteriormente se plasman sobre la gamuza para comenzar el corte.
Uno de los pasos más importantes y delicados es el diseño de las grecas, elaboradas con piel de cabra o cabrito, según el gusto del cliente.
Estas grecas se recortan, se pegan y se cosen cuidadosamente a vuelta de rueda, utilizando una máquina tradicional.
Poco a poco la prenda va tomando forma: se ensambla, se le coloca el forro, se bastilla, se elaboran botones y tarugos, y finalmente se le da el acabado que distingue a cada cuera.
Todo este proceso puede llevar entre 10 y 15 días.
El taller cuenta con clientes de toda la República Mexicana, gracias a su participación en ferias, exposiciones y eventos nacionales con el apoyo del Gobierno del Estado y la Secretaría de Turismo.
Además de cueras, también elaboran una gran variedad de productos como llaveros, carteras, cinturones, bolsas, sombreros, chalecos, rebozos, chales, carpetas y artículos de escritorio, todos con un estilo típico y artesanal.
El negocio tiene más de 20 años de historia.
Su creador inició en la talabartería y, mediante cursos y capacitaciones, fue perfeccionando el arte de la cuera, que hoy representa su principal pasión. Aunque aún realiza cintos y carteras, estos se elaboran únicamente sobre pedido.
Entre los trabajos más significativos que recuerda se encuentra un pedido de 900 estuches para sombrero realizado para una asociación ganadera nacional, el cual implicó extensas jornadas de trabajo.
Asimismo, ha elaborado cueras y piezas artesanales que han sido obsequiadas a importantes figuras públicas, entre ellas el Gobernador del Estado, Américo Villarreal Anaya, así como a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.
Actualmente, el taller continúa creciendo con la ilusión de expandirse y llegar a la exportación, manteniendo viva una tradición que se cose puntada a puntada, con orgullo, identidad y amor por el trabajo bien hecho.
