Tercera y última llamada

Hoy será la tercera y última llamada para los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República. A las 21 horas, Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya Cortés, José Antonio Meade Kuribreña y Jaime Rodríguez Calderón, saldrán al escenario para intentar, una vez más, convencernos a usted y a mí de que son hombres bien preparados para gobernar al país durante los siguientes seis años.
¿Qué espero yo del tercer debate? Me preguntaban ayer durante una mesa de análisis periodístico, y mi respuesta fue sincera: espero más insultos mutuos, más chascarrillos y más historias de corrupción de los candidatos. En suma, espero mucho más circo.
Esa es la realidad. No espero en lo absoluto que los aspirantes a suceder a Enrique Peña Nieto, vayan a dedicar los minutos de su participación a delinearnos a los electores propuestas serias y viables que sean opción para resolver los problemas que nos aquejan como sociedad.
Y no las veo por la sencilla razón de que, si las tuvieran ya las habrían expuesto.
Como lo han hecho en los anteriores dos ejercicios, van a utilizar su tiempo en descalificar y atacar al contrario porque cada uno piensa que la debilidad del otro será la fuerza propia, lo cual es una estupidez.
Por otra parte, desde ahora se nota, se percibe en el ambiente social un gran desinterés por el debate. Es así porque la sociedad ya se dio cuenta de que es puro show. Pero además, es show de baja calidad porque los chistes o escenitas que ahí se protagonizan son de principiantes.
Por eso, hace algunas semanas le comentaba aquí mismo que, en el futuro las autoridades electorales y los partidos políticos tendrán que esforzarse por darnos a los ciudadanos mejores herramientas de evaluación de los candidatos.
Deben encontrar ejercicios más funcionales y atractivos que el debate. Deben hallar el camino para, primero obligar a los candidatos a que hagan su tarea construyendo un plan de gobierno coherente y posible, y segundo para que despierte el interés suficiente en el electorado.
En Estados Unidos desde hace algunos años están trabajando en el diseño de un formato, en el que pondrán a los aspirantes a la Presidencia a resolver en público una serie de problemas sociales que les serán planteados.
Lo están haciendo así porque ya se dieron cuenta de que los debates no están cumpliendo con las expectativas sociales.
Lo mismo deberíamos hacer en México. Hay que poner a trabajar a los “cerebritos” de la democracia para que construyan algún esquema, donde veamos a los aspirantes a un cargo de elección popular a demostrar que realmente tienen capacidad para estar en la contienda.
Me imagino, por ejemplo, a cualquiera de los cuatro sentado frente a tres o cuatro sinodales, sometiéndose a una especie de examen oral sorpresa en el que las preguntas versen sobre cultura general y sobre cómo resolver los más graves problemas sociales.
Ahí sabríamos con mayor precisión quien o quienes tienen tablas auténticas para gobernar. Esperemos pronto ver algo parecido.

EL RESTO

No es ningún secreto que la mayoría de los candidatos de Morena se sienten ganados desde ahora. Andan totalmente inmersos en una burbuja de optimismo, dando por hecho que el voto a favor de Andrés Manuel López Obrador permeará hacia todos ellos y los llevará al triunfo.
Pero el caso de Eduardo Gattás Báez, el candidato a la alcaldía de Victoria, se “cuece” aparte. El muchacho raya en la locura porque ya desde ahora anda repartiendo posiciones en la estructura de mando, “de mi Gobierno”. Una cosa es que creas que vas a ganar y otra que ya andes construyendo el equipo.
De ese tamaño va a ser el golpe al ego, si las cosas no salen como las piensan.

ASÍ ANDAN LAS COSAS
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