Realidad lastimosa

El coordinador de Sistema Nacional Anticorrupción, José Octavio  López Presa, pidió ayer aquí, liberar de la presión política al sistema de justicia.

“En muchas ocasiones todavía la política invade a las instituciones de administración, procuración e impartición de justicia” advirtió, al tiempo de añadir que: “eso impide que las Procuradurías y tribunales de justicia sean auténticamente autónomas, independientes e imparciales”.

De paso, denunció que los nombramientos de funcionarios o ascensos se dan por cuatachismo y no por méritos.

Déjeme y le digo que están sobradas de razón y de verdad la afirmaciones del “Zar Anticorrupción”. Pero no descubre nada nuevo.

Aquí hemos denunciado con recurrencia, en los últimos años, la falta de autonomía, tanto de los agentes del Ministerio Público y de los Jueces, para emitir sus resoluciones.

Hay ejemplos de sobra en que los procesos se han resuelto por línea política y no en base a la verdad legal. Se trata de una realidad lastimosa de nuestro sistema de justicia.

La famosa división de Poderes es letra muerta. Existe en la Constitución pero en la vida práctica es una fantasía.

Frente a ello, el único recurso, medio confiable, de que disponen los justiciables para defenderse de los excesos de las judicaturas locales, son los tribunales federales.

Y cuando digo, “medio confiable”, lo hago porque también el Poder Judicial Federal está politizado. De hecho, durante los últimos meses hemos visto una mayor injerencia del Poder Ejecutivo en el accionar de la judicatura federal.

Desde el Gobierno se han manipulado los procedimientos legislativos para colocar como Ministros a quienes desea el presidente, Andrés Manuel López Obrador, mientras que, directamente éste se ha dedicado a lanzar advertencias intimidatorias a los Jueces.

Bajo ese escenario, lo único que podemos agradecerle a López Presa es el valor para exponer públicamente la triste realidad de nuestro sistema de justicia en México.

Ojalá y sirva su denuncia para que, como país, avancemos en la construcción de un modelo de justicia independiente y transparente.

En lo personal me gustaría que algún día, no muy lejano, los mexicanos podamos acudir ante los tribunales de justicia, confiados en que recibiremos eso: justicia.

Confiados en que la resolución que emitirá un agente del Ministerio Público o un Juez, estará basada en las pruebas aportadas en el juicio, y no basada en la línea que se dicte desde alguna oficina gubernamental para que cierre o abra la puerta de la prisión.

Sé que es mucho pedir, pero la esperanza ahí está.

El otro problema del sistema de justicia, como dice López Presa, es esa práctica viciada de nombrar como funcionarios a los amigos o compadres y no a los más competentes.

Ese es el otro lado débil de la justicia.

 

EL RESTO

 

SÍ AFECTA.- A propósito del sistema de justicia, no deja de ser preocupante la denuncia del presidente de la Federación de Asociaciones de Abogados de Tamaulipas, Juan Carlos Ruiz Delgado.

El representante de los litigantes en la entidad señaló que, la falta de tres Magistrados en el Supremo Tribunal de Justicia, está retrasando la resolución de los juicios.

Explicó que los abogados tienen que acudir ante la justicia federal, en vía de amparo, para obligar a los Jueces locales a que se emitan una resolución en sus expedientes.

 “Uno tiene que andar casi suplicando que te atiendan tu caso pero es difícil porque son cientos los expedientes en espera de resolución. La única opción que tienes como abogado es irte al amparo, porque una vez concedido los Magistrados locales tienen 48 horas para resolver” advirtió.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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