Justicia en riesgo

Entre el gremio litigante de Tamaulipas ( y seguramente de todo el país), hay preocupación por la pretendida reducción de sueldos a los miembros del Poder Judicial Federal, en acatamiento a lo que dispone la nueva Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos.

El citado ordenamiento regula sueldos, y prohíbe que cualquier servidor público supere las percepciones del Presidente de la República, que por su parte se fijó su sueldo en 108 mil pesos.

Bajo esa nueva disposición, los Ministros, Magistrados, Jueces, y posiblemente los Secretarios del Poder Judicial, tendrían que ajustar su sueldo por debajo de los 108 mil pesos. Todavía está por verse que así sea, porque ya algunos Jueces comenzaron a ampararse contra la citada Ley, pero la disposición está dictada.

Sin embargo, mientras se emite sentencia dentro de las demandas de amparo promovidas, la preocupación de los abogados es manifiesta.

Son varios los argumentos que esgrimen, y este reportero coincide con ellos. Primero, habría que decir que la tarea que tienen encomendada los impartidores de justicia federal representa la última y más confiable esperanza para los justiciables.

Frente a la desconfianza que padecen las judicaturas locales por la ausencia de independencia y autonomía en sus decisiones, y la injerencia del Poder Ejecutivo en la resolución de muchos asuntos, los tribunales federales son el recurso más socorrido por los ciudadanos para combatir, en vía de amparo, cualquier injusticia en el ámbito local.

Por otra parte, la carga de trabajo de los Juzgadores es impresionante. Conozco a muchos de ellos que trabajan hasta horas de la madrugada para poder resolver los asuntos que llegan a sus manos.

“Yo no puedo ir al cine los domingos porque eso implicaría dejar de resolver los expedientes de ese día”, me contaba alguna vez una Magistrada de un Tribunal Colegiado en Ciudad Victoria, cuando respondía a las críticas ciudadanas por los altos sueldos que perciben los Juzgadores federales.

“De hecho, yo me perdí la infancia de mis hijos por mi trabajo. Es algo de lo que lógicamente me arrepiento. Pero hay otros muchos compañeros que les ha ido peor porque han terminado divorciados”, me explicó.

Conozco también la historia de una Secretaria de Acuerdos de un Juzgado de Distrito, que no pudo asistir al funeral de su madre, porque la carga de trabajo se lo impidió. Tenía término legal para resolver los expedientes, y haber ido a sepultar a su progenitora la habría llevado a incurrir en responsabilidad. A ese grado viven los trabajadores del Poder Judicial Federal.

Más allá de la injusticia de reducir los sueldos a los funcionarios judiciales, los litigantes ven un riesgo mayor en ello: se estaría abriendo la puerta a la corrupción.

Rolando Barraza Pérez, presidente del Circulo Académico de Juristas de Ciudad Victoria, considera que una reducción de sueldo a los Jueces y Magistrados implicaría dos cosas: que comiencen a corromperse, y que disminuyan el ritmo de trabajo.

“Reducirles los sueldos pondrá en grave riesgo a la justicia federal, porque podría corromperse y rezagarse, con lo cual perderemos el gran tesoro que tenemos los ciudadanos porque es la única justicia confiable”, señaló.

Como le decía, todavía está por saberse cómo se deciden los amparos que ya comenzaron a promover algunos Jueces, mientras tanto, la preocupación hacia dentro y hacia afuera del Poder Judicial es latente.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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