¿Hay algo que festejar?

DIVIDE Y VENCERÁS.- La dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, se le fue a la yugular a Alejandro Rojas, al desconocerlo como representante de su partido en Tamaulipas, y señalar que, “es un simple asesor de Ricardo Monreal”.

 

Polevnsky dejó claro que Rojas no tiene la mínima autoridad para hacer acuerdos o arreglos a nombre de su partido, porque para eso fue enviado el delegado electoral, Marco Cruz Martínez.

 

Más allá de quien tenga la razón, las declaraciones de la lideresa de Morena vienen a confirmar el tremendo pleito interno en ese partido, motivado por la disputa de las candidaturas a las diputaciones locales.

 

Ante ese escenario de divisionismo entre los Morenos, por supuesto que quien se frota las manos es la dirigencia del Partido Acción Nacional, (PAN).

 

De hecho, hay versiones que indican que ese pleito interno en Morena fue alentado desde las filas panistas, como parte de una estrategia que busca hacer válido aquel principio de, ”divide y vencerás”.

 

Cierta o no la teoría, lo que si queda claro es que todavía faltan casi tres meses para el día de la elección, y los Morenos ya andan derrotados.

 

CIEN DÍAS.- Este próximo lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador, dará un informe sobre los logros de su Gobierno al cumplirse los primeros 100 días de su administración.

 

Yo le pregunto a usted: ¿hay algo que festejar? ¿Ha respondido López Obrador a las expectativas que generó su triunfo?

 

Seguramente habrá división de opiniones pero en lo personal me parece que no hay mucho que aplaudir. Salvo la disminución del IVA y el ISR en la zona fronteriza, y el aumento del salario mínimo, la mayoría de ofrecimientos de campaña siguen en la lista de pendientes.

 

Solo por ponerle algunos ejemplos le digo que, los “gasolinazos” siguen a la orden del día; la inseguridad pública continua bañando de sangre al país; el desempleo se agrava cada vez más, y no hemos visto todavía a los corruptos en la cárcel.

 

Han sido 100 días de discursos y promesas. El cambio prometido no se ve por ningún lado.

 

Lo que sucede es que la luna de miel entre el Presidente y quienes votaron por él sigue activa. El día que comiencen a verse los resultados de decisiones erróneas en la conducción del país, adoradores y no adoradores de López nos enfrentaremos a la cruda realidad.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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