Estamos perdidos

Estamos perdidos como país. Luego de los hechos ocurridos el jueves en Culiacán, Sinaloa, los mexicanos quedamos a merced del crimen organizado.

No es para nada una exageración decir que con su decisión de dejarse extorsionar por el Cartel de Sinaloa, intercambiando a Ovidio Guzmán---hijo de El Chapo---por la libertad de un grupo de militares, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador entregó a los criminales el poder del Estado Mexicano.

De nada sirven las justificaciones que esgriman el Presidente  y sus Secretarios, de Seguridad Pública, Alfonso Durazo; y de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, para tratar de justificar la libertad de Guzmán.

El rollo retórico de uno y otro lo único que hacen es ridiculizarlos más. Podrán convencer a algún sector de la sociedad de que, “la captura de un delincuente no justificaba poner en riesgo la vida de inocentes”, pero la realidad es contundente: se doblegaron ante los criminales y eso traerá consecuencias fatales para los mexicanos.

Es así porque muy pronto veremos replicada en otras entidades del país, incluida Tamaulipas, lo acontecido en Culiacán. El Cartel de Sinaloa le encontró el punto débil al Gobierno y se lo puso en bandeja de plata al resto de las organizaciones criminales.

Ahora, cada que los cárteles quieran doblegar a la autoridad lo que harán será secuestrar a militares o a sus mismas familias, para ofrecerlas como moneda de cambio por la libertad de uno o algunos de los suyos. Así le hicieron en Culiacán, les dio resultado, y ahora lo seguirán haciendo en el resto del país.

Puede jurar usted que desde ahora las organizaciones criminales tendrán identificadas y ubicadas a las familias de los mandos militares y policiales de su zona de operación. Incluso harán lo mismo con las familias de funcionarios de primer nivel del Gobierno federal o de los mismos Gobernadores de los Estados.

De esa manera, cuando el Ejército o cualquier autoridad los ataque, irán por esas familias.  Esa será el arma más efectiva de los delincuentes para combatir al Gobierno. Ya se dieron cuenta de que es efectiva y no la van a dejar de usar.

Pero hay algo peor todavía: al someterse ante el poder del narco, el Gobierno y el Ejército dejaron en el desamparo total a la sociedad.

¿A quién nos vamos a acercar los ciudadanos cuando nos veamos amenazados por el crimen organizado? El Ejército era la única institución en quien todavía podíamos recurrir en busca de apoyo ante una amenaza cualquiera, pero luego de lo sucedido en Culiacán esa alternativa desapareció.

No es que desconfiemos de la honorabilidad de los Militares, lo que sucede es que como seres humanos el Gobierno los dejó vulnerables ante el crimen organizado.

Por eso le digo que como país estamos perdidos.

Bajo esa circunstancia, tampoco es exageración ir pensando en un cambio de mando en el país. La incapacidad del Gobierno en turno resulta tan evidente como peligrosa para la estabilidad de la nación, que necesariamente se tendrá que hacer algo.

EL RESTO

AMPARO MORENISTA.- La disputa por la coordinación de la bancada de Morena en el Congreso del Estado, se decidirá en los tribunales federales.

La semana pasada, la legisladora, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, promovió una demanda de amparo contra la dirigencia estatal encabezada por Enrique Torres, debido a su negativa a reconocerla como coordinadora del grupo parlamentario morenista a pesar de que así lo instruyó el Comité Ejecutivo Nacional.

Habrá que ver a quién le da razón el Juez que conoce del juicio de garantías.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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