Enjuiciamiento

LA ÚLTIMA PALABRA.- Un Tribunal de Enjuiciamiento dicto, este jueves, sentencia condenatoria contra el esposo de la española, María del Pilar Garrido. Por las repercusiones internacionales que tuvo, éste ha sido el juicio por homicidio más importante del que ha conocido hasta ahora el sistema de justicia penal acusatorio en Tamaulipas, desde que se implementó hace poco más de dos años.

Los Jueces consideraron que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), probó, más allá de toda duda razonable, la culpabilidad del acusado “Jorge” N.

Vale decir, sin embargo, que la resolución de la justicia local no es, para nada, la última palabra. El asunto se trasladará, en vía de amparo, a los tribunales federales, donde Jueces y Magistrados revisarán la actuación de sus pares estatales, para, entonces sí, dar el veredicto final.

De hecho, la sentencia condenatoria del tribunal de enjuiciamiento local no sorprendió a nadie. Sorpresa hubiera sido una sentencia absolutoria. Los mismos abogados defensores y la familia del acusado estaban preparados para ello.

Esa es el problema con las judicaturas locales: que no hay confianza en la autonomía e independencia de los Jueces locales para resolver con imparcialidad, y más cuando se trata de asuntos con gran impacto mediático entre la sociedad.

¿Qué hubiera sucedido si los Jueces declaran inocente al acusado? Hubieran dejado en evidencia el trabajo de la Procuraduría estatal, y con ello se habría generado una lluvia de críticas y acusaciones contra la autoridad local. No estamos diciendo que la sentencia dictada no corresponda a lo expuesto en el juicio. Lo que afirmamos es que la sombra de la duda en la actuación de los Juzgadores siempre estará presente. Lamentablemente así son las cosas.

Ojalá y hubiera forma de evitar esa desconfianza en el sistema de justicia, pero no la hay.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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