Basta de quejas

Durante los últimos años he escuchado con recurrencia una especie de queja, denuncia o recriminación, por parte de los estudiosos y defensores de la Constitución Política: “hay mucho desconocimiento de nuestra Carta Magna. A pocos les interesa conocerla”.

Ayer, en el 102 aniversario de la promulgación de nuestra Constitución de 1917, no fue la excepción. Los ponentes de una conferencia denominada;  “La Constitución Mexicana, origen, evolución y realidad”, insistieron en lo mismo.

Hasta se expusieron cifras: “solamente el 4.9 por ciento de los mexicanos conocen mucho la Carta Magna del país. El 56 por ciento de los mexicanos la conocen poco y el 34 por ciento nada”  expuso uno de los ponentes, ante decenas de oyentes en el Auditorio del Poder Judicial del Estado.

Fue el mismo discurso que se ha venido repitiendo en los últimos años, aunque expresado por bocas diferentes.

En lo personal, me parece bueno que se evidencie esa lamentable ignorancia del documento básico que nos rige como ciudadanos y como país.

Lo que no me parece correcto es que nadie haga algo,-salvo repetir las cifras estadísticas- por revertir esa ausencia de cultura Constitucional. A lo más que se ha llegado es a esbozar algunas propuestas que, sin embargo,  al día siguiente se disuelven en el trajinar burocrático.

De poco o nada sirve estar machacando o reclamando ese desinterés ciudadano por la ley Suprema del país. Lo que urge es que, alguna institución u organismo ciudadano se ponga a diseñar una estrategia que permita revertir ese desinterés por el contenido de la Constitución.

Decía uno de los ponentes que, en la Constitución podría estar un arma muy efectiva para combatir la delincuencia en el país, porque quienes más desconocen el documento son los jóvenes de entre 18 y 30 años de edad.

Estoy de acuerdo con él: si hubiera un esfuerzo gubernamental por hacer que los muchachos conozcan la Constitución, se sembraría en ellos la cultura de la legalidad y su entendimiento del Estado de Derecho, con lo cual serían menos vulnerables a la delincuencia.

Un joven que conoce las consecuencias que enfrentará por realizar una conducta ilícita seguramente lo pensará dos veces. Usted me dirá que el hambre y la necesidad no respetan leyes, le responderé que tal vez sea así en algunos casos , pero no en todos.

Alguien que conoce la Constitución se sabe defender mejor en todos los ámbitos porque conoce de sus derechos y obligaciones. Por eso, le insisto, es importante que ya los Gobiernos asuman con seriedad la tarea de darle suficiente difusión a nuestra Ley Fundamental.

En ese entendido, pienso que la alternativa más efectiva para educar en materia Constitucional a nuestra sociedad, es a través de la estructura de educación básica.

Implantar desde la escuela primaria la enseñanza de nuestra Constitución, dará frutos más pronto de lo que parece porque estaremos formando ciudadanos con una buena cultura de la legalidad.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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