Apuntes migratorios

Desde el pasado viernes, en la frontera mexicana con Estados Unidos, la Policía Federal, con el apoyo de corporaciones estatales y municipales, iniciaron lo que denominan “Operativo Espejo”.

De aquel lado de la línea divisoria, agentes de la Patrulla Fronteriza hacen su parte.

El objetivo común es frenar el flujo de indocumentados que buscan llegar ilegalmente a Estados Unidos en busca del tan ansiado, “Sueño Americano”.

Al respecto habría que hacer algunos apuntes: primero, el “Operativo Espejo”, no es nuevo como muchos creen. Existe desde 2017 cuando ambos gobiernos, el mexicano y estadounidense, lo implementaron para atacar de forma conjunta la delincuencia en la frontera.

La única novedad es que ahora se está reactivando exclusivamente para intentar contener el flujo migratorio hacia el vecino país. Lo que está haciendo el Gobierno mexicano es atender el capricho o chantaje del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien exige a México reducir el ingreso de centroamericanos a esa nación, o de lo contrario cumplirá su amenaza de imponer aranceles a los bienes mexicanos.

Un segundo apunte sería que, podrán ambos Gobiernos blindar toda la frontera norte pero no lograran evitar que haya quienes intenten llegar a Estados Unidos, legal o ilegalmente. Es materialmente imposible custodiar cada metro cuadrado de la línea que divide a ambas naciones, para impedir la entrada de migrantes.

Lo único que lograrán las autoridades será encarecer el tráfico de personas. Las organizaciones criminales elevarán el cobro por llevar a Estados Unidos a los soñadores. Al aumentar el riesgo del cruce aumenta el costo del servicio. Es la ley del mercado.

Otro apunte tendría que ser para señalar que, si en verdad Estados Unidos quiere frenar el flujo de migrantes centroamericanos y de otras naciones en pobreza, como Cuba y Haití, tendrá que invertirle y mucho.

No se necesita ser un experto en economía, desarrollo social o gobernanza, para entender que la mejor vía para inhibir la migración es generando las condiciones de desarrollo social en esos países, para que las personas no tengan que salir a buscar su sobrevivencia.

Si Honduras, Guatemala, Salvador, Cuba, Haití, y muchas naciones más, generan empleos suficientes y bien pagados, y además disminuyen los índices de violencia, seguramente serán mucho menos aquellos que quieran ir a Estados Unidos.

El problema está en que, para lograr esas condiciones de mejora social, se necesitan inversiones multimillonarias que sólo Estados Unidos está en condiciones de cubrir. El ofrecimiento de México, de coadyuvar con los 150 millones de dólares que obtendrá de la venta del avión presidencial, es ridículo.

EL RESTO.- Por cierto, he leído muchas críticas al Gobierno mexicano por enviar seis mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur, como parte también de esa exigencia de, Donald Trump, de contener el flujo migratorio.

Se argumenta que la Guardia Nacional fue creada para atacar la delincuencia en el país y no para interceptar migrantes.

A mí me parece que, con el reforzamiento de la frontera sur se está atacando indirectamente a la delincuencia, porque para nadie es desconocido que el tráfico de personas es una de las principales fuentes de financiamiento del crimen organizado.

De hecho, de unos años para acá traficar migrantes es una actividad mucho más rentable para los delincuentes, que el tráfico de drogas o el secuestro.

En promedio, el cobro a un migrante para llevarlo a Estados Unidos anda en promedio en los 10 mil dólares, y si le suma que hay estimaciones de que al año ingresan a México entre 500 y 600 mil migrantes, ya se imagina usted el tamaño del negocio.

Por eso le digo que impedir que entren los “ríos” de migrantes a territorio mexicano para intentar llegar a Estados Unidos, dejará como principal perjudicado a la delincuencia.

 

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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