A sus 98 años, don Lucio sigue leyendo el periódico y tocando la armónica
Ciudad Victoria, Tamaulipas.— A sus 98 años, don Lucio Zamora Carrizalez todavía compra el periódico todos los días. Lo lee sin necesidad de usar lentes porque le gusta mantenerse informado.
Hace poco más de un año, esa vida cotidiana se interrumpió cuando sufrió un accidente cerebrovascular mientras se bañaba. Cayó al suelo y tuvo que ser trasladado a un hospital, donde fue operado.
Después de la operación recuperó su salud y continuó bajo el cuidado de sus hijos. Actualmente mantiene buena parte de sus actividades y, apoyado en un bastón, sube y baja las escaleras de la casa que él mismo construyó en la colonia Vicente Guerrero, en Ciudad Victoria.
Don Lucio estudió únicamente hasta cuarto año de primaria, pero conserva el gusto por la lectura. También mantiene sus rutinas a la hora de comer: disfruta los frijoles cocidos con una cabeza de ajo y el café acompañado de pan.
De acuerdo con su familia, no padece diabetes ni hipertensión. Él, por su parte, atribuye su estado de salud a una vida sin excesos: nunca fumó y asegura que bebió alcohol solo en contadas ocasiones.
“A mí no me duele nada, yo estoy muy bien”, afirma.
Don Lucio trabajó como albañil durante gran parte de su vida y también se dedicó a la agricultura en su rancho. Construyó casas y dejó el oficio cuando ya era mayor.
Desde joven disfrutó especialmente de la música y el baile. Es originario del rancho El Armadillo, en el ejido Ricardo Flores Magón, municipio de Güémez, donde no se perdía los bailes populares que se organizaban en la comunidad.
“Cuando iba a los bailes me sobraban invitaciones de amigos para tomar alcohol. Les decía que no quería y se molestaban conmigo. Yo lo que quería era bailar, eso sí me gustaba”, recuerda.
Su afición por la música lo llevó a aprender a tocar la guitarra y la armónica. De aquellos dos instrumentos, todavía conserva el segundo y continúa tocándolo.
Con los años, algunos recuerdos han comenzado a desdibujarse. A veces ya no recuerda cuántos hijos tuvo y también tiene dificultades para escuchar; cuenta con aparatos auditivos, aunque prefiere no utilizarlos.
“Cuando llegamos a un lugar donde él estuvo comienza a recordar cosas”, cuenta una de sus hijas.
Don Lucio tuvo 10 hijos: Flora, Lupe, Juan, Griselda, Norma, Ernestina, Roberto, José Luis, Elvia e Irma.
Su esposa, Aurelia, murió hace más de una década. De acuerdo con su familia, don Lucio ya no logra recordarla.
Sus 10 hijos le dieron 27 nietos, 40 bisnietos y 13 tataranietos. Don Lucio destaca el apoyo que recibe de su familia.
“Toda mi familia ha sido muy buena conmigo, me ayudan y me cuidan, los quiero mucho”, expresa.
De los cuatro hermanos que tuvo, don Lucio es el único que permanece con vida.
“No todos aguantamos la vida, todos mis hermanos y mis amigos ya partieron de este mundo”.