Persigue su sueño de ser futbolista profesional

Su objetivo es militar en el equipo Tigres, en la máxima división del país. Con sacrificios económicos saca fuerzas y no se rinde. Mide 2.06 metros, “juego como delantero y como portero cuando se requiere”
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El primer contacto de José Alberto Jiménez Ibarra con el balón fue a los 6 años de edad, después de ver a su padre jugar futbol rápido en el estadio, desde ahí no deja de soñar con pertenecer al Tigres, equipo que admira desde niño.

Con grandes sacrificios económicos José Alberto o ‘El Maza’, como le conocen en el ambiente de fútbol amateur, sigue albergando el sueño de convertirse en un gran futbolista.

"El primer equipo en el que jugué fue en el Rivera copa UAT, después vinieron muchos más, también estuve tres meses a prueba con tercera división del Correcaminos, actualmente entreno en Fuerza Naranja varonil y femenil con el profesor Marco Antonio Zavala".

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Los sacrificios que hace este joven victorense, el tercero de una familia de 5 hermanos, son enormes para asistir todos los días a los entrenamientos. Sus padres tienen un oficio modesto, donde el dinero no abunda al igual que en muchos hogares de la capital de Tamaulipas.

"Si viera las batallas para ir a entrenar. Todos los días gasto 27 pesos en los camiones y a veces la familia no tiene, así que voy caminando desde mi casa hasta Teocaltiche pero todo sea por conocer a mis ídolos los del Tigres y convivir con ellos, ser parte de ese equipo".

Lesiones por pisotones, rodillazos, pisotones en las uñas y hasta la caída de algunos dientes a consecuencia de golpes de balón, son parte de las anécdotas de “El Maza” que tiene una estatura de 2 metros con 6 centímetros.

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"Juego como delantero y portero cuando se requiere. En el pasado torneo de Los Ébanos quedé campeón goleador, sólo que no he recibido el trofeo, no han podido hacer el evento de premiación".

La falta de dinero puede acabar con los sueños de cualquiera pero no con los de El Maza, “el sacrificio de hoy es el éxito de mañana”, opina.

“Terminé en el ITACE, pero por ahora no puedo estudiar porque me tienen retenidos los papeles, me cobran 3 mil pesos injustamente, dinero que no tengo. Pienso entrar a una carrera de dos años y perseguir mi sueño de jugar a nivel profesional”.

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En su casa su madre ya no sabe en qué equipo juega El Maza, son tantos los uniformes que ha portado desde que tenía 6 años:

"Él empezó a jugar de manera espontánea, es algo con lo que nació: un día lo llevé a mi clase de manualidades y se me escapó a jugar a una cancha cercana, era muy pequeño, ese día le golpearon con el balón y perdió algunos dientes", dijo la mamá del Maza.

La perseverancia le permitirá alcanzar sus sueños, ahora no tiene ni para comprar una camiseta de su equipo preferido El Tigres, pero de algo está seguro: "seguiré echándole muchas ganas para lograr mi sueño, aunque aquí no hay oportunidades, yo seguiré luchando".