Lluvias destrozan obra chafa de Gattás: 2.3 mdp de derroche
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Don Ricardo llegó temprano, como cada mañana, a dejar a su hija a la escuela. Pero ese día el camino no era el mismo. La calle estaba rota, hundida, irreconocible. Tomó a su niña de la mano y saltaron los baches juntos, esquivando el asfalto levantado y el agua sucia que brotaba de una alcantarilla sin tapa.
"Pues mire, ya ve cómo saltamos mi niña y yo. Está destruida la calle. Ahora imagínese que otro carro caiga como pasó en la mañana. La verdad sí está feo y quién sabe cuándo vengan a arreglar", dijo.
Lo que describe don Ricardo no es una calle olvidada desde hace años. Es una obra recién ejecutada por el municipio. Una obra que costó 2 millones 365 mil pesos de los ciudadanos de Ciudad Victoria.
La negligencia del alcalde Eduardo Gattás tiene dirección, colonia y nombre de escuela: Avenida Central y calle Violeta, colonia Lázaro Cárdenas, frente a la Escuela Primaria "María Isabel Mata Alvarado", donde los maestros se vieron obligados a suspender clases temporalmente porque los alumnos simplemente no podían llegar al plantel.
Este medio documentó el problema desde el 25 de mayo pasado: el pavimento comenzó a levantarse como consecuencia directa de una pavimentación deficiente realizada por el municipio. La vialidad funciona además como cauce natural durante las lluvias, condición que cualquier técnico responsable debió considerar antes de tender la carpeta asfáltica. No se consideró. El resultado: el asfalto se desprendió, se formó un socavón y un vehículo quedó atrapado en él.
El municipio tuvo aproximadamente una semana para intervenir después de que el problema fue exhibido públicamente. No lo hizo. Las lluvias recientes agravaron el daño y dejaron una imagen que difícilmente se explica con una obra de más de dos millones de pesos: una gran plancha de asfalto arrancada del suelo y una calle que parece haber sufrido un terremoto.
Para rematar, una alcantarilla permanece sin tapa en la zona, permitiendo que aguas negras se mezclen con el agua de lluvia y contaminen el entorno por el que circulan niños, padres de familia y vecinos a diario.
El alcalde Lalo Gattás, mientras tanto, brilla por su ausencia.
