Llevan años viviendo entre baches, pero Gattás sigue ignorándolos
El lodazal que hoy se observa en la vialidad no es producto de la lluvia, sino de que los propios habitantes han tenido que echar tierra para tratar de tapar los grandes baches y hundimientos, en un intento por hacer transitable la calle.
Sin embargo, la fuga de agua con años de antigüedad solo empeora la situación, reblandeciendo el suelo y deshaciendo cualquier intento de arreglo improvisado.
La fuga se encuentra ubicada a un costado del acceso de una tienda de conveniencia, donde el escurrimiento constante ha provocado hundimientos, baches y un deterioro progresivo que hoy resulta imposible de ocultar.
Vecinos aseguran que han realizado múltiples reportes ante la Comapa, sin que exista una solución real.
“Vienen, le ponen cinta, hacen una reparación superficial y se van. A los dos o tres días la fuga vuelve.”
El problema se agrava con la entrada constante de camiones refresqueros, cerveceros y de carga pesada, lo que deja en evidencia que las supuestas reparaciones no cumplen con ningún estándar técnico.
“Eso no es arreglar, es tapar el problema para la foto”, señalaron.
Los afectados cuentan con oficios, reportes y firmas de vecinos que prueban que el problema ha sido expuesto una y otra vez.
Sin embargo, el gobierno municipal ha optado por la omisión, permitiendo que se desperdicie agua potable mientras la calle se destruye día tras día.