Disparo de salida

Para muchos, el autodestape de Baltazar Hinojosa Ochoa definió la disputa priista por la candidatura a la gubernatura. Son mayoría los que consideran que todo está dicho con respecto a quién será el abanderado para suceder a Egidio Torre Cantú.

Habemos, sin embargo, quienes no lo creemos así. Es cierto, el diputado federal tiene muchas cartas a su favor, incluyendo entre ellas su cercanía con las máximas jerarquías priistas, dentro de las que figura, obviamente, el presidente Enrique Peña Nieto.

Es innegable además que ha hecho méritos suficientes para aspirar a gobernar el estado. Es un hombre inteligente, con un capital profesional y político bastante interesante.

Pero de ahí a que ya esté decidido que será el candidato del PRI, hay mucho trecho.
Creo que lo único que hizo Hinojosa Ochoa con su autodestape fue accionar el disparo de salida por la carrera sucesoria.

Dicho de otra forma, el matamorense dio la voz de arranque para que el resto de los aspirantes destapen sus cartas en la búsqueda de la candidatura. Es algo inevitable. Si quienes mandan en el PRI autorizaron a Baltazar a exponer abiertamente sus pretensiones de gobernar el Estado, resulta obvio que el permiso va implícito para el resto de los aspirantes.

No podría ser de otra forma y más cuando las exigencias insistentes de algunos de los contendientes, como Enrique Cárdenas del Avellano, ha sido precisamente de piso parejo para todos.

¿Por qué Baltazar sí puede y yo no?, Podrían cuestionar el resto de los aspirantes. Evidentemente nadie les va a reprochar si comienzan a destaparse también.

Bajo ese contexto, parece también difícil que sea hasta enero cuando ocurra la definición priista. En lo personal creo que el PRI abrirá sus cartas antes de que termine el año.

Lo que sí resulta obvio es que la lista de aspirantes o suspirantes ya sufrió la primer depurada. Sobreviven en ella el propio Hinojosa Ochoa, el alcalde victorense, Alejandro Etienne Llano, Ramiro Ramos Salinas y Enrique Cárdenas del Avellano.

EL RESTO

Qué cosas: resulta que cuando el General Arturo Gutiérrez García asumió como Secretario de Seguridad Pública del Estado, a la primera que le pidió la renuncia fue a Nora Balderrama, la Subsecretaria del área penitenciaria.

La dama consiguió entonces chamba en el Gobierno de San Luis Potosí con el mismo cargo que tenía en Tamaulipas.

Resulta, sin embargo, que ahora en que Gutiérrez García llegó al vecino estado para tomar posesión como Secretario de Seguridad Pública, le repitió la dosis a Balderrama al exigirle la renuncia.

En respuesta, la mujer regresó a Tamaulipas para asumir de nuevo el mando del área carcelaria, cobijada por el actual Secretario de Seguridad Pública, Jesús Martínez y Martínez.
¿Cómo ve? Sería interesante averiguar cuáles son las “credenciales” de Norita.

ASÍ ANDAN LAS COSAS

[email protected]